OPINIÓN

El dinero de las retenciones favorece la conurbanización de la Argentina

El retorno de los Derechos de Exportación a las provincias que lo generan es mínimo. ¿Cuándo será el tiempo de repensar el esquema impositivo para fortalecer las economías regionales? Por Alejandro Cuellar
viernes, 6 de agosto de 2021 · 00:00

Los Derechos de Exportación o “retenciones”, tal como se las conoce en el ideario colectivo luego del famoso voto negativo del senador Julio Cobos en 2008, es un impuesto fácil de recaudar sin que implique poner en marcha ningún sistema sofisticado de administración tributaria que recae en sectores exportadores como el agropecuario y la agroindustria ampliada. 

Para el economista del INTA Manfredi, Martín Giletta, las retenciones rigen como una suerte de teoría-política en el manejo de la economía. “Se sostiene que el problema del modelo es de estructura económica. La Argentina tiene un problema de base que pivotea sobre dos sectores que producen bienes transables expuestos a la competencia internacional: el campo y la industria. Ambos trabajan con sistemas productivos muy diferentes entre sí. Un sector de alta productividad con ventajas comparativas naturales como el agropecuario, con precios y costos internacionales, y otro sector, que es el industrial no vinculado al agro, manufacturero, que maneja costos superiores a los que rigen en el mundo y que en un escenario de libre mercado, lo dejan fuera de competencia de modo que, necesita de algún tipo de protección. En esa lógica justifican la aplicación de retenciones”, agregó el titular de la Maestría de Agronegocios de la Universidad Católica de Córdoba.

El docente sostuvo que la aplicación de retenciones, desde el punto de vista teórico, implica que la Argentina tenga un tipo de cambio que le suministra a la industria una suerte de protección en el mercado interno frente a la competencia internacional, permitiéndole al sector exportar. Al determinar el tipo de cambio adecuado, simultáneamente se aplican retenciones para evitar sobre renta en el sector agropecuario. “Esta receta pudo ser razonable en otros tiempos. Hoy luce totalmente obsoleta”, opinó Giletta.

El mundo moderno no hace distinciones entre campo e industria. Si fue motivo de discusiones, ello ocurrió hace ya 50 años. Hoy existe una gran fluidez entre las cadenas de valor. 

 

Récord de divisas

En su habitual informe sobre exportaciones, la Bolsa de Cereales de Córdoba dio a conocer que en el primer semestre de 2021 el sector agroexportador tuvo la mayor liquidación de divisas de la historia. Las exportaciones argentinas alcanzaron los 6.976 millones de dólares. El organismo destacó que 7 de cada 10 dólares corresponden a la cadena agroindustrial. En este contexto, la aplicación de retenciones (soja 33%, maíz 12%, trigo 12%, harinas y aceites 31%), opera como un impuesto distorsivo que contamina la dinámica de los negocios e impacta en términos competitivos, en el complejo agroindustrial.

La voracidad fiscal que sufre la economía argentina sólo encuentra justificación en la necesidad de captar recursos que, además, no vuelven a las provincias.

Un estudio realizado por la Fundación Instituto de Investigación de la CEEA Regional Córdoba y de FADA (Fundación Agropecuaria para el desarrollo de Argentina) sobre los departamentos cordobeses de Río Cuarto, Marcos Juárez, Tercero Arriba y San Martín arrojó que si un año de impuestos a las exportaciones se quedara en las regiones se podrían construir 4 plantas de bioetanol, 16 plantas eléctricas de biogas, 4 frigoríficos de cerdos, 48 granjas porcinas, 8 molinos harineros y 4 frigoríficos de exportación.

Un año de impuestos a las exportaciones equivale a 57 presupuestos de uno de los hospitales más importantes de la zona. Con lo que tributan las regiones en concepto de retenciones se podrían generar 15.700 empleos directos e indirectos por año.

Un año de Derechos de Exportación equivale a 4,5 presupuestos de Río Cuarto, 28,8 presupuestos de Marcos Juárez, 7,3 presupuestos de Río Tercero y 3,1 presupuestos de Villa María. En materia de infraestructura vial, si el aporte retornara a los lugares de origen se podrían mejorar 17.300 kilómetros de la red de caminos rurales.

Sin embargo, “no es tiempo para impulsar grandes reformas”. Este concepto es admitido en voz baja por economistas del oficialismo y la oposición.

 

Exportar, una salida a la crisis

La Argentina se debate entre dos escenarios inmediatos: el primer escenario tiene que ver con enfriar el proceso de conurbanización, que crece con consecuencias sociales irreparables. El segundo escenario implica asistir a los sectores modernos que hoy compiten en el mundo con enormes posibilidades de crecimiento y que pueden ayudar a paliar el drama social.

El mundo se va acomodando favorablemente de cara a economías como la de la Argentina, si se tiene en cuenta que Occidente ha sido superado por Asia, región que tiene mucha complementariedad con nuestro sistema. China es una de esas economías que va a tener enormes problemas de abastecimiento de alimentos. La escala de esos mercados es fenomenal. Exportar más puede ser una salida posible de la crisis. 

Para ello, será necesario repensar el futuro de los Derechos de Exportación y apuntar al diseño de un plan maestro de infraestructura que no solo replique en el sector agropecuario sino, también, en otras actividades industriales.

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