SEMÁFORO

Hay potencial para aportar en una coyuntura difícil

lunes, 7 de septiembre de 2020 · 09:42

Las diversas realidades que atraviesan las economías regionales argentinas deja entrever que hay muchas con un gran potencial para aportar en la etapa pos pandemia de coronavirus.

De acuerdo con el análisis mensual que realiza el área de Economía de la Confederación Intercooperativa Agropecuaria Limitada (Coninagro), el maní, la papa, la mandioca, la miel, las hortalizas, las peras y las manzanas, los cítricos dulces, entre otras, tienen “mucho para aportar”.

“Hay varias economías regionales con potencial, con posibilidades de aportar a la reactivación de la economía en el marco de la pospandemia”, aseguró Silvina Campos Carles, asesora económica de Coninagro.

“Las legumbres, al igual que las aves y los cerdos tienen muchas posibilidades de crecer debido a la  demanda externa”, agregó y detalló que, en el caso de la carne de pollo, los precios del mercado interno están congelados por decisión del Gobierno nacional en un intento de proteger al consumidor en el marco de la emergencia sanitaria. Pero ahora se abrieron las exportaciones a China con lo cual cambió la ecuación del productor”, refirió.

Según su análisis, fundamentado en el relevamiento que desde la entidad realizan mes a mes sobre la actualidad de 19 economías regionales, las frutas frescas y secas, las peras y manzanas, al igual que los cítricos “tienen chances y vienen bien”.

“El consumidor ha validado precios mayores y ha aceptado diferentes variedades. En manzanas hay varios tipos en los supermercados ahora y el consumidor las probó, las aceptó y les validó un precio más alto y eso le está dando rentabilidad al productor, lo que a su vez da incentivo para mantener las plantaciones”, indicó y agregó: “La papa también va a mejorar mucho en la pos pandemia. Porque la que va con destino a industria todavía está frenada debido a las restricciones que tiene hoy por hoy los restaurantes para abrir. Esos negocios demandan mucho volumen de papa congelada, entonces, cuando se habiliten van a traccionar la demanda”.

El informe que realiza de manera mensual Coninagro, es un indicador denominado Semáforo de Economías Regionales, que busca simplificar la complejidad y heterogeneidad de la producción del campo a una herramienta visual de análisis.

Así, por cada actividad, el área de Economía de la entidad intercooperativa analiza siete variables de tres pilares que tienen que ver con el negocio en sí (costos, precios), con el componente productivo (hectáreas sembradas, volumen cosecha o stock de animales) y con el mercado (exportaciones, importaciones, consumo). Y se mide la evolución.

“El arroz también ha mejorado mucho. Se está sembrando una superficie mayor que en la campaña pasada en función del mayor consumo que hubo y de que los países vecinos también están consumiendo más en este contexto de pandemia y de que la gente cocina en sus casas. Además, el mundo consume mucho arroz y nosotros exportamos 40% de lo que se produce, tenemos semillero propio y desarrollo de variedad propias. Es otra economía con gran potencial”, refirió.

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Por el contrario, en la vereda del frente, Campos Carles ubicó a la vitivinicultura, la lechería, la forestación y el algodón.

“Están entre los más crónicos”, graficó. “En el caso del vino, tenemos una sobre sobreproducción en relación al consumo interno, y los mercados internacionales todavía no repuntaron tanto, al menos para nuestros vinos. Hablamos de vino de mesa, no de los varietales. Ese vino antes salía como mosto, tenía algunos subsidios que se suspendieron hace unos años. Se empezó a acumular stock con lo que cayeron los precios. Esa situación no parece que fuera a cambiar en el corto plazo. De hecho este año se cosechó 20% menos”, relató.

La lechería está pasando por una situación similar, con menor demanda interna y con un clima que acompaña la producción. “Ahora que empieza la primavera crece estacionalmente la producción de leche, con lo cual la situación no va a mejorar hasta que se consuma el exceso existente o haya mayor volumen de exportaciones”, explicó.

La forestación tampoco tiene buenas perspectivas. “También tiene sobre stock demasiado grande para la demanda que tenemos, con lo cual no hay mucho incentivo a plantar y renovar los bosques”, dijo y agregó: “Esa actividad va de la mano de la construcción, mientras no mejore la actividad de la construcción tampoco va a mejorar la forestación”.

“Lo mismo pasa con el algodón, que también está complicado porque está atado a la actividad de la industria textil. Mientras las textiles no refloten, no suba el consumo de indumentaria, la actividad del algodón no va a mejorar”, finalizó.

4
1
6%
Satisfacción
62%
Esperanza
6%
Bronca
6%
Tristeza
12%
Incertidumbre
6%
Indiferencia

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