Entrevista

Ingrid Beck: La Justicia tiene una enorme deuda con las mujeres

La periodista, escritora y activista por los derechos de las mujeres y las disidencias analiza los cambios y los pendientes a siete años del grito “Ni Una Menos”. Por Laura Giubergia
martes, 14 de junio de 2022 · 00:00

Siete años pasaron desde la primera marcha que con la consigna NiUnaMenos copó las calles de las principales ciudades del país para decirle basta a la violencia machista. Ingrid Beck, periodista, guionista y escritora, impulsora de aquella primera movilización del 3 de junio de 2015, analiza que desde entonces existieron muchos avances, especialmente en materia legislativa, pero que quedan cuestiones pendientes para con las mujeres y disidencias muy importantes. “La deuda es enorme”, resume.

Entre los logros más significativos, Beck –conductora de Ahora que nos escuchan en Radio con Vos, Bichos de radio en Radio Nacional de Argentina y columnista en esa misma emisora– destaca que con #NiUnaMenos se volvió masivo un reclamo que el movimiento feminista venía sosteniendo desde hacía tiempo, pero con menor alcance: basta de matarnos. Y asegura también que la pandemia acentuó la desigualdad estructural, por lo que la pobreza tiene cara de mujer.  

 

–¿Qué marcó #NiUnaMenos? 

–#NiUnaMenos vino a imponer una narrativa diferente sobre el tema de la violencia de género, posicionándola como un fenómeno producto de una desigualdad estructural donde los femicidios son el último eslabón de una cadena. Fue el puntapié para hablar de las otras violencias que sufrimos las mujeres, porque ese debate circula desde entonces de una manera diferente. 

 

–¿Cuáles considerás que fueron las mayores conquistas desde entonces? 

–Creo que sostener la movilización popular feminista es un gran logro que no tiene nada que ver con quienes organizamos esa primera marcha, sino con el movimiento de mujeres en general y todas las organizaciones feministas, la campaña por el derecho al aborto y las redes que se armaron para empujar esa lucha en las calles. Avances hubo muchos: desde la creación del Ministerio de las Mujeres en el ámbito Ejecutivo, hasta numerosas conquistas en el plano legislativo como la Ley Micaela (capacitación obligatoria en género para todos los funcionarios públicos), la Ley Brisa (reparación económica para hijos víctimas de femicidios), la Ley del Aborto (acceso a la interrupción voluntaria del embarazo), la de los Mil Días (atención y cuidado integral para la embarazada y la primera infancia), e incluso algunas otras que todavía no están del todo resueltas como el patrocinio jurídico gratuito para las víctimas, entre tantos otros. 

 

–¿Y cuáles serían los mayores pendientes para con las mujeres?

–Lo sustancial tiene que ver con la desigualdad económica que existió siempre y hoy es mayor: la pobreza tiene cara de mujer. Son las que más están sufriendo la inflación y la precarización laboral, son las que más sufrieron durante la pandemia, y más aún las mujeres con hijos e hijas a cargo. Hay un problema enorme relacionado con la falta de reconocimiento de las tareas de cuidado como cuidado. 

 

-¿Cómo se podría dimensionar esa desigualdad?

-Antes de la pandemia, el Foro Económico Mundial estimaba que iba a llevar 100 años cerrar la brecha salarial entre varones y mujeres, y ahora se sumaron 35 años a esta estimación. Si bien hay recuperación económica y retorno al trabajo, las mujeres volvieron de manera más lenta, y sólo se agilizó ese retorno cuando volvieron las clases presenciales, una muestra cabal de lo desequilibrada que está la balanza. Otra enorme cuestión de desigualdad tiene que ver con la presencia de mujeres en los lugares de decisión, en las mesas chicas y en los cargos del Ejecutivo. El poder sigue estando en manos de los varones. En relación con las violencias hay muchas deudas también: de las 231 mujeres víctimas de femicidio durante 2021, al menos 42 habían denunciado agresiones previas. Debieron haber sido salvadas. La Justicia tiene una enorme deuda pendiente con las mujeres. 

 

–Dado el rol de las periodistas en el primer #NiUnaMenos, ¿cuáles son los principales cambios que se han logrado en el ámbito periodístico?

–Siento que esa narrativa que se impuso con el #NiUnaMenos sobre cómo contamos las violencias ha impregnado ya a muchas redacciones: desde poder nombrar al femicidio como tal en adelante. Y aunque todavía falta, hay cuestiones sobre las que se avanzó mucho. Particularmente dentro del periodismo sucede que de por sí está muy precarizado, y las mujeres somos las más precarizadas, a lo que se suma la violencia: mujeres periodistas y mujeres políticas somos las más hostigadas en redes sociales. Se ha creado el rol de editoras de género, hay 11 en todo el país y es una buena noticia, siempre y cuando no sean espacios vacíos de contenido que se usen para que quien está a cargo reciba todos los reproches cada vez que sale una información sin perspectiva de género. 

En el final, Beck, que es editora de Géneros en el portal Letra P,  reflexiona sobre la resistencia que deviene luego de tantos avances: “Es un camino larguísimo, y ante tanto avance hay también una reacción feroz en contra. Hay que trabajar en esto, en la reacción de los sectores conservadores y cuán expuestas estamos las feministas a ese hostigamiento”. 

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