BIOINFORMÁTICA Y CORONAVIRUS

Lo peor podría estar por venir

El especialista en bioinformática, Rodrigo Quiroga, reflexiona sobre los aciertos y desafíos que nos dejó la pandemia. También plantea un horizonte en el corto plazo de más cuidados ante las nuevas variables del virus.
martes, 23 de marzo de 2021 · 13:53

Rodrigo Quiroga es investigador del Conicet y doctor en Ciencias Químicas por la Universidad Nacional de Córdoba (UNC). Desde el año pasado se dedica a analizar las estadísticas de la evolución del virus y observar su comportamiento no solo en el país, sino también en el mundo. 

El especialista en bioinformática se muestra preocupado por el avance de las cepas de Manaos y de Río de Janeiro hacia el país, y asegura que posiblemente sea necesario tomar medidas más restrictivas para evitar el colapso del sistema de salud como muestran las imágenes en el país vecino.  

Esta foto es crédito de La Voz del Interior. Lavoz.com.ar

 

-¿Qué hemos aprendido en este tiempo de pandemia y qué nos falta reforzar de cara a la segunda ola?

- Las segundas olas pueden ser incluso peores que las primeras. Se ve claramente en Manaos. Y esto es producto de una combinación de factores biológicos y principalmente sociales. Los cuidados se han venido relajando, como ha sucedido en todo el mundo.  Se ha instalado  el discurso de que es difícil -sino imposible- tomar medidas de cualquier tipo. Hemos visto reacciones muy violentas en varios países respecto a las decisiones de los gobiernos. Pero es un error subestimar lo que puede ocurrir con las nuevas variantes. En ese sentido, Brasil es el ejemplo más claro por la cantidad de infectados y muertes. Y esto es muy probable que ocurra también en el resto de Sudamérica.  Chile y Uruguay tuvieron récord de internados en los últimos días.  Todo indica que en algún momento esto va a pasar en Argentina.

 

“Es un error subestimar lo que puede ocurrir con las nuevas variantes”

 

- ¿Qué se puede hacer para mitigar esta situación teniendo en cuenta la escasez de las vacunas y las falta de atención a las medidas de seguridad por el cansancio de la gente?

- Es cierto que es muy complicado. Notamos dificultades para tomar medidas. Pero hay que saber que cuando se saturan los hospitales se terminan tomando las mismas medidas que antes se cuestionaban.  El pensamiento de la sociedad cambia cuando empieza a ver por televisión o cuando se entera que un amigo o un conocido falleció porque no había una cama de terapia. Lamentablemente tenemos que llegar a esas situaciones extremas para que la sociedad cambie de opinión y esté de acuerdo con las restricciones. Es muy difícil explicar, por ejemplo, por qué  se deben tomar medidas respecto a la restricción de ingresos en  la frontera. 

 

-Recientemente se detectó en Córdoba la variante de Manaos. ¿Cuánto tiempo puede pasar hasta que se convierta en la cepa predominante?

-Aún no ha sido detectada en transmisión comunitaria. Este es un gran dato. Hay que recordar que entre el 70 y el 80 por ciento de los infectados no contagian a nadie y el resto genera el 85 por ciento de los contagios. Esto quiere decir que hay mucha gente que contagia poco, pero hay poquitos que contagian muchísimo. Entonces en promedio se necesitan múltiples introducciones de una misma variante para que haya una circulación comunitaria. Al comienzo  de la pandemia se estimaba que se necesitaban de 10 a 15 personas para que empiece la circulación comunitaria. Por los datos que tenemos, hay  que suponer entonces que la cepa de Manaos no está circulando de manera comunitaria en la Argentina aún. Hay que demorar lo más posible su llegada y ganar tiempo para vacunar a más personas. 

 

“Hay que demorar lo más posible su llegada y ganar tiempo para vacunar a más personas”

 

- Una de las críticas que hubo sobre la toma de decisiones el año pasado fue su universalidad y que no se tuvo en cuenta la situación epidemiológica de cada lugar. ¿Cómo se puede mejorar esto?

-La granularidad de las medidas es todo un tema. Lo ideal sería siempre tomar medidas a nivel local, pero lo que pasa es que también hay un problema que es general. Poder transmitir en cada lugar el alcance de la medida es una buena decisión. Pero al principio no se hizo y esto generó mucha confusión a la hora de comunicar. La comunicación debería ser un punto realmente importante de cara a la segunda ola,  para que sea más claro y eficiente el mensaje. 

 

-¿Tenes alguna recomendación puntual?

- Está claro que la comunicación es un punto a mejorar. Hay que hacerle entender a la gente que la pandemia no se terminó y lo peor puede estar por venir. Lo otro es que la sociedad tiene que entender que está jugando un papel importantísimo. Hay que recordar las cuestiones básicas de cuidado:  siempre hay que usar barbijo y respetar las medidas sanitarias. 

 

“Hay que hacerle entender a la gente que la pandemia no se terminó y lo peor puede estar por venir”

 

-¿Cómo ves que se tomen medidas más restrictivas en las fronteras?

- Me parece que en algunos casos las estrategias intermedias pueden ser peores que algunas más estrictas.  Es muy probable que alguna de las personas que está volviendo de Brasil ahora no respete la cuarentena. Y eso un problema que nosotros tenemos que evitar, para así  demorar la extensión del virus y volver a ganar tiempo. 

 

- ¿Cómo ves las restricciones internas y el regreso a las clases?

-Sabemos que el regreso a las clases  puede ser un factor importante a la hora de generar circulación comunitaria, pero al mismo tiempo sabemos que el riesgo disminuye muchísimo cuando se respetan las condiciones de cuidado mínimo: barbijo, burbujas y distanciamiento social.  Creo que se está haciendo bien y que se están respetando las medidas de seguridad. Pero sin dudas habrá contagios.  Cuando sea más alta la circulación comunitaria vamos a tener que restringir actividades de alto riesgo, por ejemplo los bares. 

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