Entrevista

“El carpincho es el símbolo del avance del hombre sobre los humedales”

David Linaro, docente e integrante de la organización “El Paraná No se Toca”, hay que preservar los humedales por la biodiversidad, la naturaleza, el paisaje y porque brindan numerosos beneficios económicos que no son cuantificables. Por Laura Giubergia
sábado, 2 de octubre de 2021 · 00:00

“El problema es que desde hace 20, 30 años, se viene ocupando la zona del bajo Delta: la tendencia es a rellenar zonas anegadizas, humedales, para construir barrios privados, caletas para embarcaciones y casas. Y ese no sólo es el hábitat del carpincho, sino de muchas otras especies típicas del humedal”, dice David Linaro, docente e integrante de El Paraná No Se Toca, una de las organizaciones que forma parte de la Multisectorial Humedales. 

 

– ¿Por qué se incrementó en el último tiempo la presencia de estos roedores? 

– El carpincho ya estaba, es su hábitat. Se trata de un animal sociable, es herbívoro y se adapta. Se reproduce rápidamente porque es un roedor, pero no tiene depredadores naturales porque todos sus depredadores, tanto en el Delta como en la Pampa desaparecieron. Por eso se incrementó la cantidad. Y conviven con la gente hasta que empiezan a molestar. El carpincho es un símbolo de la destrucción de su hábitat, de los humedales, del avance del hombre sobre esas regiones. 

 

– ¿Cuáles son las principales acciones que atentan contra la preservación de los humedales?

– Por distintas razones, en Argentina estamos perdiendo todo tipo de ambientes: selvas, bosques, humedales. Lo que prevalece es la visión del modelo extractivista, a corto plazo. El cultivo de soja es extractivista porque es un monocultivo que le saca al suelo los nutrientes, le agregás agroquímicos, fertilizantes, degradás el suelo y eso se termina. También es extractivista la megaminería o la pesca a escala, por ejemplo. 

 

– ¿Cuáles son las características distintivas de los humedales?

– Más allá de la biodiversidad, de la naturaleza y el paisaje, el problema es que los humedales, los bosques o los glaciares ofrecen servicios ecosistémicos: es de decir que te brindan un montón de beneficios que no son cuantificables. El humedal purifica el aire, purifica el agua, retiene el agua y la libera gradualmente para prevenir inundaciones, permite la reproducción de los peces. Son beneficios indirectos, que también son económicos pero no cuantificables. 

 

– ¿Cuál es el pedido de regulación?

– La propuesta es cuantificar los humedales, hacer un mapeo para saber con exactitud cuántos hay, dónde están y qué tipo de humedales son. Hay humedales en la costa marina, en salares, salinas, en el delta. Y establecer políticas para cuidarlos porque tiene que haber recursos y tienen que estar protegidos. La idea es siempre en el marco del desarrollo sustentable porque una postura conservacionista es utópica. La intención es regular las actividades que se hacen en esas zonas, con planificación, para que no se destruya. 

 

– ¿Qué actividades serían posibles? 

– En las islas del Delta se puede practicar apicultura o ganadería, pero con límites. También es viable el ecoturismo controlado, o la pesca si es racional. El problema es el extractivismo, pero controlando que las actividades se hagan con planificación y cuidado, se puede. 

 

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