Entrevista

Inés León Barreto: “Las cárceles siguen siendo el depósito de todo lo que no hacemos”

La especialista en criminología trazó una dura radiografía sobre cómo el sistema penitenciario se encerró en sí mismo en medio de la cuarentena. Por Juan Federico
viernes, 26 de noviembre de 2021 · 00:00

Inés León Barreto es una abogada cordobesa especialista en criminología. Sin embargo, la presentación no logra dar alcance a su real vocación: “tiene mucha cárcel encima”. Su análisis siempre es transversal, ya que no se limita a observar lo que sucede barrotes adentro, sino que busca potenciar una mirada en la que el contexto termina por ser lo esencial.

 

-Mucho se habló en el inicio de la cuarentena sobre qué iba a suceder en las cárceles y sobre la supuesta liberación masiva de presos. Sin embargo, en la mayoría de las provincias esto último no sucedió. ¿Qué pasó realmente en estos meses adentro de las cárceles?

-No sabemos cuántos murieron por efecto del Covid. No hay estadísticas oficiales. El Comité Nacional contra la Tortura no vino más a Córdoba, tampoco. Hizo un informe en 2018 y nada más. ¿Qué sabemos, entonces? Que los aislaban en algunos lugares, que en el caso de las mujeres mezclaron todo, las amontonaron a las enfermas y no se respetaron las disposiciones por módulo. No hubo prevención hacia adentro.

 

-¿Se puede hablar, entonces, de un retroceso en cuanto al control democrático de las cárceles?

-No sé si un retroceso, pero sí un afianzamiento de las instituciones de seguridad. Cada uno volvió a su rol. Una institución total como la cárcel funciona bajo sus propias lógicas, sus propias prácticas, sus propias sombras, pero cada tanto debe abrir sus puertas. Le vino genial la pandemia para cerrar sus ventanas, la Universidad no entra más… No tienen que rendirles cuentas a nadie. ¿Tendremos las máquinas, los libros, el espacio escuela aún estará? Es un hito pero no le podemos echar la culpa sólo al Servicio Penitenciario, que se cerró en sí mismo y aplicó sus propias lógicas.

-¿Y entonces de quién es la responsabilidad?

-Del Ministerio de justicia, principalmente. Desde la ley 24.660 los que deben regular la vida y protección de los presos son los jueces de Ejecución. Están por encima del Servicio Penitenciario. Son los culpables de los que no salieron y van a ser los culpables de los que se murieron. Tienen a su cargo la integridad física y psíquica de los condenados y eso nunca estuvo más claro que ahora con la pandemia. Pero dejaron a los presos ahí.

 

-Se puede decir, entonces, que en estos meses la cárcel se encerró en sí misma.

-Se puso en marcha un proyecto nacional durante 2020 para establecer de los efectos de la pandemia dentro de las cárceles, para relevar qué pasó en cada lugar. Aún no se sabe qué fue lo que realmente sucedió.

 

-Pero sí quedó a la vista, no sólo en las cárceles sino en las calles, que durante la cuarentena hubo un empoderamiento de las fuerzas de seguridad provinciales y nacionales.

-Sí puedo asegurar que existió un empoderamiento de las fuerzas de seguridad. Se trata de una falla de la democracia. ¿Quién más estaba preparado en la Argentina para desarrollar ese rol? ¿Qué otra fuerza, en términos de salud, estaba lista para resolver una inminencia como esta? El problema fue que no teníamos a nadie formateado para responder a una emergencia general como esta, y las fuerzas de seguridad actuaron como saben actuar. El problema es que nuestra Policía no es la Policía de Holanda, sino que actuó como siempre, armados las 24 horas en las calles. Fueron los reyes de la calle.

 

-Hace pocas semanas se debatió mucho el crimen de un quiosquero en Ramos Mejía, Buenos Aires. Uno de los supuestos asesinos había estado preso y ya había cumplido la condena, pese a que en un primer momento se decía que no. Ahora bien, ¿para qué sirvieron esos años que estuvo detenido en una cárcel?

-Como nosotros no hemos mejorado en lo social, las cárceles siguen siendo el depósito de todo lo que no hacemos. Cuando hacemos un zoom hacia las cárceles podemos ver qué tenemos: inmigrantes, desocupados, un poquito de gente atrapada por lavado de dinero... Las cárceles representan todo lo que el Estado no hace. Decimos que en las cárceles hay que resocializar, pero la pregunta es por qué no los socializamos antes. En la cárcel de mujeres, en Córdoba, hoy tenemos un 45 por ciento de analfabetas estructurales, que son atrapadas por el narcotráfico. Córdoba presentó como una solución la ley de narcomenudeo, y lo único que se logró es llenar las cárceles de los más débiles y vulnerables de la cadena narco, de los que tienen menos posibilidades de defenderse. Se refleja lo que no se hizo antes. Y en las cárceles, se guarda a la gente durante un tiempo y nada más. Lo único que se hace es generar todo un mercado laboral alrededor, de cada vez más guardiacárceles. Se hizo un mundo propio, pero no cambia nada. ¿Qué es la cárcel? Eso: dicen que soluciona los problemas, la gente sigue diciendo que las cárceles es la solución también, pero no hay profundidad para mirar qué nos está pasado y para qué sirve.

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