PSICOLOGÍA

Una mirada desde el psicoanálisis

La licenciada Raquel Narbona pone el foco en algunas señales en niños y niñas acerca de las cuales hay que estar alertas.
lunes, 10 de mayo de 2021 · 10:20

El confinamiento, la convivencia 24 horas de todo el núcleo familiar, la falta de relación con sus pares, el miedo a un virus que puede llevar a la muerte, los diálogos en torno a una enfermedad que condiciona al mundo, la carencia de espacios de independencia, y un sinfín de situaciones excepcionales son abordadas con atención desde diferentes disciplinas. 

La psicoanalista Raquel Narbona pone el foco en la necesidad de escuchar los signos de alerta que pueden presentar los más pequeños, para atenderlos y ayudarlos a favorecer su bienestar. “Los niños han pasado de estar súper conectados con pantallas, al aburrimiento, la tristeza o la soledad, que son indicios importantes de un sufrimiento que muchas veces no saben expresar de otro modo”, advierte. (Qué es el psicoanálisis)

“Como psicoanalista considero que los padres deben darle al niño la oportunidad para que se exprese, para que pueda hablar –dentro de sus posibilidades- y tomar distancia de temas que son de adultos; espacios para que elabore e invente sobre lo que es el coronavirus”, apunta la psicoanalista. 

Junto a la modificación de las dinámicas familiares, la profesional apunta que también en algunos casos se desdibujó la privacidad de los cuerpos. “Lo que puede afectar emocionalmente al niño es una presencia que pueda resultar excesiva y asfixiante”, explica en relación a la necesaria separación de sus progenitores. 

Y aclara que también los psicoanalistas han debido readecuarse a los tiempos de emergencia sanitaria, a la mediación tecnológica, aunque “la intimidad del consultorio no se reemplaza”. 

“Con la suspensión de la escuela a nivel presencial y de toda actividad recreativa o lúdica para los niños, ellos perdieron la socialización con su grupo de pares o de amigos que es fundamental para el crecimiento y construcción de su subjetividad”, agrega. 

Por otra parte, Narbona apunta a los nuevos conceptos que se mencionan con frecuencia en el marco de una pandemia: “Escuchamos con mayor familiaridad palabras como virus, confinamiento, burbujas, barbijo, enfermedad y estadísticas, y aunque podríamos decir que apuntan a la protección y al cuidado de la vida, como paradoja conllevan en sí misma a la muerte”. 

“Los niños tienen miedo a la muerte suya propia y a la de sus seres más queridos, y muchas veces no la pueden elaborar por sí solos cuando ha ocurrido en pandemia. Es una pérdida difícil de representar con palabras y el duelo, tarde o temprano, requiere una elaboración”, explica la psicoanalista. 

Para Narbona, hay que pensar que “hay consecuencias en la subjetividad tanto de los niños como de sus padres y que esto no es ajeno a ese sentimiento de cansancio, hastío y agobio que escuchamos, ya no tan solo en la consulta, sino en la sociedad en general”.

“El virus ha afectado no tan solo al organismo y el cuerpo biológico, sino también al modo de relacionarnos y establecer lazos con los otros, encuentros que hoy son cada vez más flojos, superfluos y líquidos. La importancia fundamental  de estos lazos hacen al ser humano como un ser hablante”, concluye. 

 

*Raquel Narbona es psicoanalista, miembro de la Escuela de la Orientación Lacaniana, sección Córdoba (EOL) y de la AMP. Adherente CIEC- Centro de Estudios e Investigaciones Clínicas de Córdoba. Responsable grupo de Investigación sobre Autismo, departamento de Psicoanálisis con Niños, Nueva Red Cereda. 

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