NARCOTRÁFICO Y POLÍTICA

Mirar más allá del negocio de la grieta

Como un River-Boca, el narcotráfico no escapó a la grieta política. Desde el kirchnerismo durante años se menospreció la cuestión y desde el macrismo se vendió el absurdo "narcotráfico cero". Por Juan Federico
lunes, 19 de julio de 2021 · 00:00

Ilustración Daniel "Pito" Campos

 

Como todo gran problema argentino, el narcotráfico no escapó a la grieta, ese abismo que se ha convertido en un negocio para dos. Una sociedad que siempre discute los mismos problemas está condenada a sobrevivir en el fracaso. Y en el país, hace ya demasiado que los que ostentan la lapicera se esmeran en que todos quedemos encerrados en los debates estériles. Ya ni siquiera se avergüenzan en discutir quién logró bajar más la pobreza, sino que se cruzan críticas para ver quién de los dos generó menos cantidad de nuevos pobres. 

La teoría del River-Boca perpetuo figura a la cabeza de los gurúes a los que buscan de manera repetitiva. La lupa de la grieta atraviesa todo: pobreza, clases presenciales sí o no, la Justicia, Venezuela, el nuevo presidente de Estados Unidos y hasta el Vaticano. 

Nada escapa de pensar la realidad propia y el mundo en clave de grieta. Y todo se justifica de esta manera. Pocos se detienen a pensar en la lima de las bases sociales que han generado con tanto insistir en la división.

Todo asoma grotescamente superficial. Como pretender ahora discutir, en medio del negocio de la grieta, si hay que elegir entre la música de “El Dipy” o de “L-Gante”. A ese nivel cayó la discusión política en Argentina en una época signada por la tragedia social del coronavirus.

La trampa ha sido generosa y amplia. De un lado o del otro. En un país donde cualquier ciudadano dice que no quiere vivir en modo grieta, los sondeos muestran que en las próximas elecciones legislativas la grieta va a ser un negocio fenomenal: de uno y del otro lado, en total se van a llevar más del 75 por ciento de los votos.

Y en esta repetición constante de falsos debates, el narcotráfico supo colarse como todo un relato propio.

Desde el kirchnerismo durante años se menospreció la cuestión: se insistió con que éramos un país de tránsito y pronto se buscaron comparaciones groseras con México para desinflar la problemática local.

Desde el macrismo, la ministra de Seguridad Patricia Bullrich encabezó el absurdo "narcotráfico cero". 

Argentina, sus provincias y sus rincones parecen condenados a continuar rehenes del narcotráfico, según se vislumbra tras estos discursos chatos. Aquellos que aspiran al máximo sillón del poder nacional omiten, adrede, una montaña de factores conexos al narcotráfico. Puntos que lo explican y que no se quieren atender por diferentes razones. El narco hoy duele en los barrios más profundos.

Unos y otros fracasaron. Y cada uno buscó echarle la culpa al otro. La autocrítica, se sabe, no funciona en el manual del político argentino. 

Poco sirve buscar un espejo para compararse en este asunto. Es mejor estudiar, analizar y asumir la propia realidad.

"Con, o sin derramamiento de sangre, la región centro es la más violenta del país. Allí se concentran los conglomerados delictivos que crecieron frente a una pasividad extrema, y en algunos casos, perversa. Una región donde la espectacularidad está por encima de la seguridad. Donde los tiros y los muertos forman parte del escenario criminal con efectos atroces en el tejido social. Territorio que funciona como un ecosistema donde las redes del narcotráfico, en su mayoría, se encuentran entrelazadas. El 65 por ciento de la violencia por narcomenudeo tiene su epicentro en dicha región, ya que la misma tiene más enclaves que el resto del país", advierte la socióloga e investigadora en temas de narcotráfico Laura Etcharren.

Durante años, el kirchnerismo tildó de "narcosocialismo" a la grave problemática que el crimen organizado ha generado en las ciudades de Rosario y Santa Fe. Pero desde que cambió el gobierno y asumió el peronista Omar Perotti, ahora en el discurso nacional el narcotráfico en esa provincia ya no tiene sesgo partidario, pese a que los homicidios y la oferta de drogas jamás disminuyeron. Marcelo Sain, el exjefe de la Fuerza de Seguridad Aeroportuaria (PSA) y uno de los teóricos del kirchnerismo en cuanto a las políticas de seguridad y criminalidad, tuvo que renunciar como ministro de Seguridad de Perotti luego de que unos audios peyorativos lo dejarán más que mal parado.

En Córdoba, otro gobierno peronista, el de Juan Schiaretti, de corte neoliberal y siempre dispuesto a darle un abrazo al presidente de turno, sea del Pro o K, tampoco ha logrado contrarrestar la abundante venta de drogas en los barrios. El narcotráfico fue, acaso, la industria que menos restricciones sufrió durante la cuarentena más inflexible de 2020. Como grandes empresarios, los traficantes supieron acopiar cantidades y pronto aumentaron los precios. La demanda, sin circulación por la ciudad, se acrecentó en los propios territorios, donde también aumentaron los robos y los episodios de violencia. El narco, con dinero líquido en los bolsillos, aumentó aún más su rol en algunos sectores como proveedor social. Lo que genera una cadena social a su alrededor cuyas bases están podridas por el carácter ilegal y, en consecuencia violento, de toda su estructura.

"En la provincia de Buenos Aires -apunta Etcharren-, más precisamente en el enclave conurbano bonaerense, las redes se manejan en relación directa con las redes de los bastiones/enclaves de CABA. Villa 31 y Villa 1-11-14. Donde las líneas peruanas y paraguayas mantienen el control narcomenudista de toda la ciudad, compartiendo algunos negocios con células delictivas venezolanas y colombianas".

En su análisis, la especialista continúa por Entre Ríos: "Concepción del Uruguay, junto con Paraná y Gualeguaychú, se perfilan como espacios narcomenudistas descontrolados. Las plazas se cotizan en sus inmediaciones por el crecimiento de puntos de venta que no encontraron freno alguno durante la pandemia. Y en donde los intendentes cuando no fueron cómplices activos, lo fueron omisos".

Tras desgranar esta parte del mapa nacional narco, termina por advertir con un diagnóstico más crudo: "El narcotráfico es la actividad no esencial que nunca dejó funcionar en pandemia, y su mecanismo fue lo suficientemente hábil como para abastecer al narcomenudeo y tejer lazos efectivos de producción local para la venta a menor escala que no por menor, es menos violenta. Un engranaje tan efectivo que brindó todas las condiciones para que el narco pueda ejercer su mutación a redes. La primera después de su consagración en el año 2014". ¿Qué significa el concepto de redes dentro de la categorización narco? "El narcotráfico que se configura ya no tiene ni concentración de información, ni una figura jerárquica. Una red puede estar compuesta con un mínimo de dos personas. La destrucción de una red, no representa la destrucción del ecosistema narcótico, tampoco del resto de las redes".

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