MIGRACIONES / ENTREVISTA

“Somos un país que está en movimiento”

Para el psicólogo Sebastián Bertucelli, actualmente existen múltiples migraciones internas y externas por distintos motivos, pero los gobiernos de los últimos años no se han ocupado seriamente del tema y eso impide planificar una mejor calidad de vida. Por Laura Giubergia
martes, 5 de abril de 2022 · 09:00

Los datos del Censo que se realizará en Argentina en mayo del 2022 permitirán poner sobre la mesa la real distribución de la población actual del país, y cotejar con las características del último relevamiento realizado hace más de una década, en 2010. Hasta entonces, lo que se avizoran son tendencias que los especialistas se ocupan de receptar y estudiar, para comprender el estado de situación de la sociedad. 

“En este momento, Argentina es un país que está en movimiento”, asegura el licenciado en psicología Sebastián Bertucelli, especializado en psicología comunitaria, quien considera que los gobiernos de los últimos años no se han ocupado seriamente de los asuntos de migración. 

“Hay migración de la ciudad al campo, pero también del campo hacia la ciudad, y también están quienes se van del país y quienes llegan de otros países de América latina para vivir en las grandes ciudades de cada provincia”, resume en pocas palabras antes de desglosar algunas características de estos movimientos. 

 

–¿Cómo se está comportando la sociedad argentina en materia de migración?

–En Argentina hay una movilidad impresionante en todos los sentidos, pero no se conoce en profundidad porque los gobiernos no se ocupan del tema. ¿Para qué sirve saber cómo es el movimiento poblacional? Para planificar, anticiparse y mejorar la recepción de la gente que llega. Es sabido que en los lugares a donde llega mucha gente se incrementan las demandas de servicios, de hospitales, de escuelas, y hay que conocer en profundidad cómo se conforma el mapa para planificar. Si no, lo que va ocurriendo son transformaciones silenciosas. 

 

–¿Cuáles son los principales factores que impulsan el movimiento poblacional?

–En primer lugar es importante hacer una distinción: una cosa son los traslados libres, por propia decisión, y otra cosa son los movimientos por factores expulsivos. Los factores expulsivos son aquellos que obligan a la gente a trasladarse porque sienten que no hay más remedio. Entre esos factores aparece la inseguridad, las posibilidades económicas o de supervivencia familiar. Cuando las economías no pueden ser eficaces, expulsan. 

 

–¿Qué influencia tiene o tuvo la pandemia para estos movimientos?

– La pandemia es algo que afectó a todo el mundo, pero el diferencial es la espalda que tenía un país antes de ella. A nosotros nos agarró con una economía quebrada, con lo cual se profundizó la crisis. Y otro factor que influye es la deficiente formación de nuestras clases dirigentes para manejar situaciones de crisis. Considerando esto, es importante remarcar la importancia de anticiparse a los movimientos migratorios para organizar la recepción de los que vienen, y para conocer a los que se ven, quiénes son, a dónde se ubican. Todo esto implica una visión de país global, de buscar lo que sea mejor para todos. 

 

– ¿Cuánto influye el cambio en las formas de trabajo? 

–Actualmente estamos yéndonos de un modelo de sociedad industrial donde el empleado tenía una hora de entrada y una de salida, para volver a su casa por la tarde o noche. En ese contexto, los espacios se adaptaban a esa forma de vida, donde había escaso tiempo en el espacio de la casa. Alcanzaba con espacios reducidos, funcionales a ese ritmo de vida.
Con la pandemia, y luego de ella, vemos que empezamos a pasar mucho tiempo adentro de casa, entonces se empezó a buscar la manera de optimizarlos para estos nuevos ritmos de vida. La organización del trabajo va alterando y transformando la relación de la familia con el espacio. 

Sobre el final, Bertucelli remarca la falta de planificación en términos urbanísticos y la falta de estudio de los movimientos poblacionales, con todo lo que estos implican, como el desarraigo. “En algunos casos se ignora lo profundo del cambio, porque cuando un joven se va a vivir a otro país eso también tiene consecuencias en ese grupo familiar que se queda”, reflexiona, poniendo énfasis en la importancia de los vínculos familiares y afectivos en todo proceso de cambio. 

 

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