convivencias

Internet es un derecho universal, pero ¿cómo se hace para que sea accesible a todos?

La “brecha digital” marca la distancia entre el acceso, uso y apropiación de las tecnologías. Las organizaciones de COLSECOR brindan el servicio a 270 localidades de 21 provincias donde no llegan las grandes empresas. Por Florencia Sosa
viernes, 6 de mayo de 2022 · 12:00

Cada 17 de mayo es el Día mundial de Internet. Desde 1969, se conmemora la fundación de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) y la firma del primer Convenio Telegráfico Internacional de 1865. Sin embargo, conforme el desarrollo de internet iba consolidándose en todos los ámbitos de la vida cotidiana, las Tecnologías de la información y las Comunicaciones (TIC) cobraron mayor importancia y la fecha se fue resignificando con el aporte de nuevos conceptos para definir la época.

En la década del 90’, el sociólogo español Manuel Castells empezó a hablar de una “Sociedad de la Información” para referirse a un cambio de paradigma en las estructuras industriales y en las relaciones sociales donde se produce la información.

En noviembre de 2005, la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información (CMSI) pidió a la Asamblea General de las Naciones Unidas que declarara el 17 de mayo como el Día Mundial de la Sociedad de la Información. En noviembre de 2006, la Conferencia de Plenipotenciarios de la UIT en Antalya, Turquía, estipuló la fecha como el Día Mundial de las Telecomunicaciones y la Sociedad de la Información.

La CMSI y la UIT se conformaron como dos espacios de debate sobre el desarrollo de internet con una perspectiva tecnologicista, sobre todo en los comienzos. La UNESCO aportaría luego una mirada más integral sobre el impacto de internet para incluir en su abordaje cuestiones socioculturales, tales como las libertades de expresión y asociación, la privacidad, la participación cultural, la igualdad de género, seguridad y los derechos relativos a la educación, el trabajo y el bienestar.

 

Derecho a la red

En 2015, la Asamblea General de la UNESCO aprobó la utilización del concepto de “universalidad de internet” que tiene cuatro (4) principios fundamentales resumidos en la sigla DAAM:

D – que Internet esté basada en los Derechos humanos

A – que sea Abierta,

A – que sea Accesible para todos y

M – que cuente con la participación de Múltiples partes interesadas.

 

Entendido como un derecho universal, Internet se vuelve imprescindible. Es una red abierta pero, eso no significa que sea accesible, hay desigualdad entre las personas conectadas y las no conectadas. La brecha digital es la distancia en el acceso, uso y apropiación de las tecnologías a nivel socioeconómico y geográfico. La accesibilidad requiere de una infraestructura adecuada para asegurar la conectividad que, a la vez, precisa de dispositivos tecnológicos específicos (una computadora, tablet, celular).

Aún garantizada la conectividad y los dispositivos tecnológicos, esto no es suficiente, ya que su uso también depende de la asequibilidad del servicio, la disponibilidad de contenidos de interés (entre los que figuran los contenidos en lenguas relevantes) y las capacidades de las personas para hacer un uso efectivo de Internet para sus propios fines.

Según la UNESCO (2022), en la actualidad existen importantes brechas digitales entre países desarrollados, en desarrollo y menos desarrollados; entre áreas rurales y urbanas; entre individuos con mayores y menores ingresos y con mayores y menores niveles educativos; y entre hombres y mujeres. De la misma manera, en general, los jóvenes presentan tasas de participación más elevadas que las personas de mayor edad.

 

Los problemas de Internet

En el marco de la Sociedad de la Información, la web cumple una función central. Los problemas de la vida cotidiana se trasladaron a las plataformas digitales por lo que internet se constituyó como otro espacio de socialización donde tienen lugar cada vez más actividades. Internet está ampliando el ecosistema más general de los medios de comunicación y del desarrollo de las comunicaciones, así como el mercado mundial de ideas, bienes y servicios.

Para la CEPAL (2022) a nivel de la sociedad, la disrupción digital genera cambios en los modelos de comunicación, interacción y consumo, que se reflejan en una mayor demanda de dispositivos, software con más funcionalidades, servicios de computación en la nube y de tráfico de datos, así como de habilidades digitales básicas para la utilización de las tecnologías asociadas. A su vez, la economía digital representa para los consumidores la posibilidad de acceder a información y conocimientos de toda índole en diversos formatos, así como a bienes y servicios, y a formas de consumo no presenciales más ágiles.

Entre los avances más importantes se encuentra la creación de la World Wide Web o red informática mundial, la emergencia de Internet móvil y el desarrollo de los teléfonos celulares inteligentes (smartphones), y el crecimiento de las redes sociales. Gracias a la continua expansión del ancho de banda, ha aumentado considerablemente el volumen de tráfico en Internet, lo cual ha facilitado el desarrollo de la computación en nube y la proliferación de servicios como los de emisión de videos (streaming).

Con los avances también aparecen problemas que poseen dimensiones legales y éticas a resolver en el entorno digital. Entre las preocupaciones más importantes están la privacidad y la protección de los datos, la incitación a la violencia y a la discriminación, el abuso personal, el uso de las redes sociales tanto para confundir como para informar y la protección de la infancia.

Si bien, la ciberseguridad se ocupa de mantener la integridad de la red y de proteger a los usuarios de Internet ante el fraude y otros tipos de delitos, la complejidad de Internet, tal como indica la UNESCO, requiere de una gobernanza internacional que involucre a diversos actores para garantizar la transparencia y para el resguardo de derechos.

En la primera fase de la CMSI,  se creó un Grupo de Trabajo sobre Gobernanza en Internet (GTGI), que definió a la Gobernanza de Internet como “el desarrollo y la aplicación por los gobiernos, el sector privado y la sociedad civil, en las funciones que les competen respectivamente, de principios, normas, reglas, procedimientos de adopción de decisiones y programas comunes que configuran la evolución y la utilización de Internet.” (CMSI,2005).

En 2006, en Atenas, se realizó el primer Foro para la Gobernanza de Internet (FGI) que se mantiene hasta la actualidad. La participación de múltiples actores para el desarrollo y la gobernanza de Internet reúne a gobiernos, organizaciones intergubernamentales e internacionales, el sector privado, la sociedad civil, la comunidad de técnicos y profesionales de Internet y la academia.

 

Internet de los argentinos

La primera conexión a Internet en Argentina tuvo lugar el 8 de abril de 1994, a través de Telintar, el brazo internacional de Telecom y Telefónica, un grupo de estudiantes universitarios instalaron un enlace digital satelital de 64k en el Pabellón I de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires (UBA), en la sede del Centro de Comunicación Científica. Estos enlaces eran satelitales. A partir de allí se distribuyó la conexión a todas las universidades y luego se fueron sumando nuevos enlaces en la Universidad de La Plata, en Cancillería y en la Secretaría de Ciencia y Técnica.

El 26 de abril de 1995 se dio inicio a la apertura comercial de los servicios de Internet. Surgieron en el país las primeras empresas proveedoras para particulares, empresas y organizaciones. También se creó la Cámara Argentina de Internet (CABASE), para agrupar a los diferentes proveedores. Antes de la apertura comercial, había en Argentina aproximadamente 15 mil usuarios de redes, con acceso al correo electrónico y otros servicios tradicionales de Internet.

Internet se fue expandiendo en todo el país gradualmente, pero los grandes proveedores de servicios de internet, basados en la lógica de la rentabilidad solo invirtieron en infraestructura de conectividad en los aglomerados urbanos y en las ciudades con densidad de población. Ante esto, muchos pueblos del llamado “interior del país” quedaron excluidos del acceso a internet, en ese marco las ciudades trazaron lazos de solidaridad para tejer su propia red, conformaron cooperativas para acceder al triple play (televisión por cable, telefonía e internet).

En la actualidad, las organizaciones que conforman COLSECOR brindan servicios de telecomunicaciones en 270 localidades de 21 provincias contribuyendo de este modo con el achicamiento de la brecha digital.

Según el Ente Nacional de Comunicaciones (ENACOM), en el 3° trimestre de 2021 existían en Argentina 10.011.597 conexiones a internet.

 

 

 

Es por ello que lanzamos esta campaña llamada “La conectividad federal es cooperativa”, que tiene por objetivo contar las transformaciones provocadas a partir de la incorporación de internet en los pueblos de Argentina donde el cooperativismo brinda soluciones a las necesidades de conectividad digital.

Durante todo el mes de mayo, desde la web y las redes sociales de Redacción Mayo, compartiremos datos sobre conectividad de todas las provincias del país y las historias de las cooperativas que integran COLSECOR

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