“El desafío es aggiornar los valores cooperativistas al mundo actual”

Dialogamos con Ariel Ferreyra, gerente de La Vencedora, una cooperativa agrícola con más de 100 años de historia y un futuro de inversiones sustentables con fuerte arraigo en la juventud. Por Florencia Sosa

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Florencia Sosa Florencia Sosa 18-07-2022

La Vencedora se estableció como cooperativa agrícola el 26 de octubre de 1919, integrada por un grupo de 50 productores agropecuarios. En sus primeros años, el objetivo principal de trabajo fue agrupar las entregas de trigo de los asociados, para homogeneizar calidad y obtener mayor volumen, logrando de esta manera una mejora en el precio final que recibía el productor. Posteriormente, incorporaron diversos servicios de provisión de insumos para el productor agropecuario.

En la actualidad, la empresa social ofrece distintos servicios: acopio y comercialización de cereales, venta de agroinsumos y asesoramiento técnico agronómico, ferretería, corralón, repuestos, nutrición animal, venta y distribución de combustibles al campo y supermercado.

En agosto de 1921, La Vencedora se integró a la Federación de Cooperativas Santafesinas y Cordobesas, para tener participación en el mercado de granos en Rosario. En 1922, el Consejo de Administración decidió adherir a la Asociación de Cooperativas Rurales Zona Central, hoy conocida como Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA). Además, La Vencedora es parte de Avalian junto a la ACA, el Grupo Asegurador La Segunda, Coovaeco Turismo y la Fundación Nodos.

La Vencedora tiene arraigo en la localidad de Hernando y alrededores. Tanto la sede central como la fábrica de Alimentos Balanceados, el centro de distribución de Agroinsumos, la principal planta de silos y una sucursal del supermercado, están ubicadas en Hernando. Además, cuenta con sucursales en General Fotheringham (a 15 km de Hernando) y en Las Isletillas (a 25 km de la casa central), un salón de ventas que abarca los servicios de ferretería, corralón, repuestos, supermercado y planta de acopio de cereales. En febrero de 2021 inauguraron la sucursal en Villa Ascasubi dedicada al acopio, agroinsumos y combustibles.

En su página web, La Vencedora señala como visión de la empresa social “contribuir en la gestión del productor agropecuario, atentos a sus necesidades y a la sustentabilidad de sus empresas; brindando productos y servicios competitivos e innovadores, complementados con un abanico de opciones para toda la comunidad. Agregando valor a la producción, ocupándonos del impacto ambiental y, apostando al desarrollo de la comunidad que nos contiene”.

Para profundizar en los valores cooperativos y en el trabajo de más de 100 años de La Vencedora, Redacción Mayo conversó con Ariel Ferreyra, quien hace 20 años trabaja en la cooperativa agrícola y hace 13 años se desempeña como gerente.

-¿Con qué objetivo se fundó La Vencedora?

-La Vencedora se fundó el 16 de octubre de 1919, este año vamos a cumplir 103 años, vino con la inspiración de un italiano muy joven, Luis Santiago Lozano que había estado en la Primera Guerra Mundial y trajo la idea de cooperativismo de Europa. Él fue quien agrupó a los primeros 50 productores en un galpón de una zona muy cercana a Hernando, ahí empezaron las primeras reuniones. La necesidad puntual en ese momento era la comercialización de trigo, se hablaba de que el trigo en el puerto valía 15 pesos y acá cobraban 7-8 pesos. Esa semejante diferencia los motivó a generar una estructura para poder unirse, comercializar y ver un beneficio de trabajar cooperativamente. Entonces, lo primero que surgió es la necesidad de tener plantas de acopio, que es sobre lo que se creó la cooperativa, la posibilidad de recibir todo junto, juntar ese cereal y de ahí moverlo con el ferrocarril. Después se fueron incorporando otros cultivos y detrás de eso empezaron los insumos y la mercadería para el campo.

-De los 50 productores que empezaron, ¿cuántas familias continúan en La Vencedora?

-Estamos hablando de 102 años atrás, hay raíces familiares lejanas, tíos, abuelos, apellidos vinculados que actualmente son parte. Hoy desde La Vencedora pensamos de qué manera podemos seguir agregando valor a ese productor que hoy sigue operando con nosotros, o al nieto o al bisnieto de esos fundadores. En los jóvenes está muy arraigado el trabajo en red, colaborativo, el sentido social, y las cooperativas lo venimos haciendo desde hace años. Entonces si sabemos mirar eso, ordenarlo y comunicarlo bien, lejos de asustarnos, nos tiene que dar un potencial enorme. El desafío es aggiornar esos valores cooperativistas al mundo actual.

-¿Qué hace La Vencedora para integrar a esos jóvenes?

-En la Juventud Agraria Cooperativista (JAC) tenemos un grupo de más de 30 jóvenes, que por el tamaño de cooperativa que tenemos es un orgullo porque son muchos. Este año nuestra juventud cumplió 80 años. Históricamente, la mayoría de los chicos de la JAC estaban en la actividad agropecuaria e iban a la cooperativa para capacitarse, generar vínculos, aprender valores. Estos jóvenes no son solamente de Hernando, tenemos sucursales también en Villa Ascasubi, que es un pueblo de acá a 40 kilómetros, Las Isletillas y hay chicos de esas zonas. Algunos de los jóvenes no están ya en Hernando porque muchos están estudiando en Villa María o en Córdoba. A medida que la cooperativa se extiende en la zona tenemos referentes de ahí que son jóvenes que van a ser los dirigentes del mañana. También es importante decir que cambió el perfil del joven. El joven que antes venía a la cooperativa a buscar capacitación hoy genera en la cooperativa ideas y proyectos, son muchos más independientes.

-¿Qué actividades realiza la Juventud Agraria Cooperativista de La Vencedora?

-La capacitación es un eje. El otro eje son acciones con impacto en la comunidad. En ese sentido, generan campañas -por ejemplo- de plantaciones de árboles; nos ayudan internamente a organizar el reciclado y clasificación de residuos. Ellos tienen conciencia en eso y nos ayudan con la campaña y con la organización de la comunicación; también organizan eventos, festejos del Día del niño. En marzo de 2022 hicimos el evento de Agro, donde se vincularon con los colegios e hicieron charlas para los secundarios con un psicólogo especializado. Los jóvenes tienen vínculo con la comunidad, hacen foco en lo ambiental y también tienen capacitaciones. Y dos o tres veces al año se juntan presencialmente.

-¿Cuántos empleados tiene La Vencedora?

-Con cada persona que incorporamos tratamos de cuidar la eficiencia y medir la productividad de la cooperativa, que es otro de los riesgos de generar una estructura. En total somos 115, para un pueblo es mucho. No están todos en Hernando, porque también están las sucursales. Somos un gran grupo porque tenemos 30 jóvenes, 18 consejeros, los socios y se generó una comunidad mucho más grande. Pero empleados directos son 115 y también tenemos empleados eventuales que es la bolsa de trabajo de Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE), que son 50 personas, pero no trabajan exclusivamente para la cooperativa sino en el movimiento de cosecha. Además, están los transportistas que tampoco son empleados, pero de alguna manera también forman parte.

-¿Cómo funciona la aplicación de La Vencedora?

-La aplicación nació con el objetivo de pasar los precios diariamente y tener un registro histórico de los mismos, que es algo que el productor para comercializar necesita mucho. Luego incorporamos la posibilidad de leer el saldo de la cuenta corriente cooperativa, es decir, desde la aplicación podes seguir los movimientos de tu cuenta, tanto liquidaciones como compras en las distintas secciones. La cuenta corriente cooperativa es una gran bolsa donde entra y sale dinero y es muy importante seguir ese movimiento. Eso se puede hacer desde la aplicación. Otra funcionalidad que se sumó es acceder al detalle de entregas de granos (cereales y oleaginosas), sus ventas y saldo de los mismos. Y desde hace unos meses incorporamos en la web la posibilidad de bajar los comprobantes, buscando mitigar los efectos ambientales. Directamente, no imprimimos más ni los resúmenes ni facturas en papel, entonces, cada uno lo gestiona y lo baja. La cooperativa debe acompañar siempre los cambios.

-¿Realizan ventas online?

-La venta online fue desarrollada en los meses de pandemia, para la sección supermercado, se puede gestionar tanto desde la app en el celular, como en la web. Hoy hay un buen tráfico de compra, pero no es algo tan importante en cuanto a monto. Pero es importante estar tratando de innovar y responder a quien lo necesite. En la pandemia se necesitaba mucho más, pero hoy se vuelve a notar que la gente prioriza la cercanía, recorrer y elegir; de todos modos la herramienta está, aunque el crecimiento sea lento. Esto nos sirve para hacer gimnasia, y seguramente a medida que las nuevas generaciones tomen protagonismo, irá ganando terreno, porque ellos están más acostumbrados a lo digital.

-¿Qué proyectos tiene La Vencedora para el futuro?

-Como inversión más grande y como proyecto donde tenemos puesta la energía financiera es la necesidad, por una cuestión de sustentabilidad ambiental, de trasladar la actividad del acopio, sobre todo el secado de granos sacarlo fuera de la ciudad. Las plantas de acopio son de 1930, por lo tanto, después el pueblo se fue construyendo alrededor. Entonces hoy cuando hay un proceso de secado de granos de maíz hay un efecto ambiental, vuela toda una pelecha en el pueblo y eso nos obliga a hacer inversiones. Para nosotros es muy importante construir una nueva planta de acopio a unos 3 kilómetros de la ciudad, eso ya está en marcha. En cuanto a agroquímicos, agroinsumo, ya hace 3 años lo trasladamos a ese predio que tiene 14 hectáreas. Hoy estamos con la construcción de una planta de acopio que son conversiones a dólar oficial de unos 6 millones de dólares. Ahí tenemos puesto el foco para descentralizar la actividad. ¿Por qué digo descentralizar? Porque en el acopio de acá seguiremos guardando cereal pero no lo secaremos; entonces con esto sumamos capacidad para poder seguir creciendo y también eliminamos el problema ambiental.

-¿Por qué se destaca La Vencedora en la ciudad y en la región?

-Se destaca por la trayectoria de los más de 100 años y por la solidez que hoy tiene que eso genera mucha confianza, pero también para acompañar esa imagen de no quedarse. Hoy hemos modernizado el edificio, tratamos de estar actualizados en tecnología, entonces esa combinación de trayectoria e innovación o acompañamiento de los cambios creo que nos da una fortaleza importante. La llegada a más de 300 productores no todos lo tienen, ese vínculo directo con el productor, que es nuestro dueño y nuestro socio. Tal vez un emprendimiento privado arranca un proceso de industrialización y lo que nosotros tenemos como natural, la llegada y el vínculo tan cercano con 300 productores, ellos lo valoran un montón. Esa combinación de tantos años de vínculo y acompañar eso con adaptación creo que es una fortaleza importante que nos permite seguir siendo optimistas.

-¿Qué vínculo tiene La Vencedora con la Asociación de Cooperativas Argentinas?

-La Vencedora se creó en 1919 y en febrero de 1922 se creó la Asociación de Cooperativas y esta fue una de las cooperativas fundadoras, con todo lo que significaba en esa época moverse a Rosario, que es donde se gestó. Incluso en el acta inicial no estamos presentes, pero sí en la creación de los estatutos y en la reunión posterior, por cuestiones económicas. Desde ese momento el vínculo fue permanente y no solo en el respaldo económico sino en todo lo que significa compartir experiencias, potenciar, generar un modelo de potenciarse.

-¿Qué significa el cooperativismo para La Vencedora?

-El cooperativismo es una forma de razonar las cosas, mirando siempre el impacto que nuestras decisiones tienen en el conjunto (comunidad, asociados, etc.), muy por encima de los efectos individuales. Es una forma distinta de analizar las cosas, que felizmente uno va naturalizando. Además, nos brinda la posibilidad de compartir experiencias con otras cooperativas y de hacer ese benchmarking que en el cooperativismo es algo natural, porque cada cooperativa tiene su zona de influencia y su realidad, pero los valores son los mismos. El grupo ACA es un vehículo muy importante para eso. Hace ya varios años, inspirados en un modelo de cooperativismo de la Corporación Mondragón, se gestó la Fundación NODOS, que tiene por objetivo capacitar a los integrantes de todo el grupo cooperativo, potenciar las sinergias de todo el ecosistema cooperativo y mejorar la comunicación del cooperativismo y sus valores en todas nuestras comunidades. La unión de nuestras cooperativas de base, con ACA, La Segunda, Avalian y Coovaeco, bajo el paraguas de la fundación nos da la posibilidad de potenciar el grupo, de capacitarnos y evolucionar de manera permanente, inspirados siempre en los valores del cooperativismo.

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Redacción Mayo

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