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Unicef: un millón de chicos se saltean una comida al día

Por ingresos insuficientes, se redujo drásticamente el consumo de carne, frutas, verduras y lácteos y aumentó la ingesta de harinas y carbohidratos. En los hogares más acomodados creció un 19% el uso de tarjetas para comprar alimentos. Por Cris Aizpeolea

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unicef-encuesta Unicef

El informe ordena datos, números, porcentajes y gráficos. Son abstracciones que permiten tomar dimensión de la realidad pero, aunque suene obvio decirlo, refieren a personas, a chicas y a chicos, y al ámbito en el que crecen y se desarrollan. 

La última medición de la Encuesta Rápida de Hogares de Argentina realizada por Unicef conjuga el verbo alimentar. Comer menos. Comer mal. No comer. Esas son algunas de las estrategias anticrisis a las que echan mano los adultos cuando los ingresos no alcanzan. Según el estudio, por falta de recursos, más de un millón de niñas, niños y adolescentes se saltean una comida al día. Son el 7% del total. 

Sus madres y sus padres también adoptan esa medida para favorecer a los hijos (y tampoco alcanza), lo que redondea una cifra cercana a los tres millones de personas que, en vez de cuatro, realizan tres comidas al día. En Argentina, uno de los países más ricos de la región, fuente de alimentos para el mundo, la pobreza se expresa en la mesa.

 

Comida barata

El estudio, realizado en junio pasado, revela que el consumo de carne cayó un 67%, que se come un 40% menos de frutas y verduras y que también bajó el consumo de lácteos. Como contrapartida, se incrementó la ingesta de harinas e hidratos de carbono, más llenadores y más baratos. Otro reflejo de una mesa pobre.

“No es un tema nuevo, la pandemia profundizó un montón de desigualdades que ya teníamos en Argentina”, aclara el economista Sebastián Waisgrad, especialista en inclusión y desarrollo social de Unicef y encargado de difundir los resultados de este estudio que se replica en 115 países y que por sexta vez se realiza en Argentina.

Con todo, algunos datos de la última edición son un poquito más alentadores que hace un año. Según la encuesta, el 36% de los hogares dejó de comprar algún alimento por no tener dinero. En mayo de 2021, eran el 41%.

 

Achicarse

De acuerdo con esta radiografía social, en más de 2 millones de hogares donde viven niñas, niños y adolescentes los ingresos no alcanzan a cubrir los gastos corrientes. Principalmente, son hogares a cargo de mujeres y donde se recibe AUH (Asignación Universal por Hijo). 

Dos de cada 10 hogares dejaron de pagar algún servicio, a pesar de estar subsidiado, y un porcentaje similar restringió las visitas al médico o al dentista.

Otra realidad que se profundizó a partir de la pandemia, según la encuesta, es la creciente participación de los adolescentes en el mercado del trabajo, que pasó de 16% en octubre de 2020, al 24% en junio pasado. Hay, además, un 11% que busca trabajo. El dato es preocupante porque compite con la escolaridad. Entre quienes no trabajan, la asistencia a clases es del 97%, pero baja al 91% entre los que sí trabajan.

 

Carne en cuotas

El aumento en los precios de los alimentos y la situación de inestabilidad laboral y pérdida de ingresos que repercute fuertemente en la alimentación no sólo afecta a los sectores vulnerables. La malnutrición, o la nutrición no saludable, también está impactando en la clase media, que se endeuda más, recurre a préstamos, a estrategias de fiado, o utiliza la tarjeta de crédito para comprar alimentos. 

La encuesta precisa que un 19% de los hogares utiliza la tarjeta de crédito más que antes para esos fines. El 30% de ellos se concentran en el quintil de riqueza más elevado, es decir, de los más acomodados.

El estudio también indaga en las condiciones del mercado del trabajo con perspectiva de género y encontró mayor inestabilidad laboral entre las mujeres (56%) que entre los varones (38%). 

 

Variable de ajuste

En las recomendaciones finales, el informe de Unicef concluye en la necesidad de seguir fortaleciendo las políticas de protección social que -también destaca- cubren actualente al 55% de los hogares y constituyen un sistema que “resulta central para mitigar los efectos de la falta de ingresos”.

No obstante, se torna necesario “garantizar la universalidad y diseñar mecanismos de actualización que permitan hacer frente a la aceleración inflacionaria” para que toda la población infantil y adolescente pueda acceder a alimentos suficientes.

El informe fue elevado a las autoridades nacionales en un momento clave, en medio de cambios en el gabinete, cuando se definen pautas, planes y presupuestos. "Los chicos y las chicas no pueden ser nunca la variable de ajuste”, advierte. Tremenda verdad. ¿Será tan difícil ponernos de acuerdo en eso?

Descargá aquí el informe completo de Unicef. Compartilo y difundilo citando la fuente.

 

Encuesta Rápida de Hogares

Ficha técnica

Fecha del relevamiento: del 12 al 30 de junio de 2022.

La encuesta se realizó telefónicamente a 1.626 hogares a nivel nacional, con una muestra estratificada según hogares con niños, niñas y adolescentes de Argentina. 

Muestreo: población representativa de 6,3 millones de hogares, y 27,1 millones de personas que habitan en ellos.

Dimensiones: trabajo, ingresos y endeudamiento; organización familiar; primera infancia; alimentación; educación; percepción de adolescentes de 13 a 17 años.


 Esta nota se enmarca en la Agenda Pública “Infancias Cuidadas”. 

 

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Redacción Mayo

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