Ciudad de Córdoba

La pandemia profundizó la desigualdad en el acceso a bienes y servicios

Un estudio de la Facultad de Ciencias Sociales de la UNC en 610 hogares demostró como la crisis por Covid19 acentuó las asimetrías en salud, trabajo y educación. Solo el 21% de los hogares de NSE Bajo tiene una computadora. Por Lorena Retegui
martes, 17 de agosto de 2021 · 14:40

Un equipo multidisciplinario de investigadores e investigadoras de la Facultad de Ciencias Sociales (UNC) encuestó a 610 hogares cordobeses para entender qué pasa en la ciudad, en materia de acceso efectivo a bienes y servicios esenciales. La investigación también demostró el nivel de asimetrías en indicadores como salud, educación y trabajo, y cómo la pandemia por Covid-19 profundizó aún más esas brechas. 

El estudio de la Universidad Nacional de Córdoba mostró en cifras las limitaciones de acceso a computadoras, teléfonos celulares y al servicio de Internet, fundamentalmente en los hogares de NSE Bajo y Medio Bajo, lo cual genera condiciones diferenciales muy desfavorables para el acceso a la educación y al teletrabajo en un contexto de pandemia: sólo 21,1% de los hogares de NSE Bajo dispone de una PC (mientras en el Alto alcanza al 61,2%) y la disponibilidad de celulares es de 0,8 aparatos por persona en el NSE Bajo, mientras en el Alto es de 1,15 por persona. Por otro lado, más allá de que es alto el promedio de los hogares que accede mediante cableado (un 74,8% de los encuestados), nuevamente la brecha entre unos y otros es el problema: en los de NSE Alto el acceso alcanza al 95%, en tanto que en el NSE Bajo es del 45,9% y acceden mayoritariamente a través del uso de datos, lo que implica menor calidad del servicio y en términos relativos mayor costo.

Los investigadores también sumaron otras preguntas al estudio ¿En qué medida la pandemia afectó la salud, el trabajo y los ingresos en los hogares? Según el informe de la Facultad de Ciencias Sociales, el impacto negativo de la crisis por Covid-19 fue generalizado, pero resultó particularmente fuerte en los hogares de NSE Bajo y Medio Bajo, con mayor pérdida de empleos y reducción de horas de trabajo; y, además, se evidencia una percepción extendida respecto a un deterioro en las transformaciones en el trabajo. 

En términos objetivos, los ingresos disminuyeron en 51,4% de los hogares. Nuevamente, el impacto de esa reducción de los ingresos es dispar: mientras en los hogares de NSE Alto, y Medio Alto fue inferior al promedio, en los de NSE Medio Bajo y Bajo fue mayor (55,4% y 80,5% respectivamente). En cambio, en los hogares de NSE Medio (el único nivel en que la opción mayoritaria no fue la de reducción de los ingresos), la situación preponderante fue la de “sin cambios en los ingresos, igual trabajo”.

Con respecto a las características del trabajo en pandemia, en promedio, en el 23,3% de los hogares cordobeses se registró pérdida del trabajo, pero fue particularmente intensa en los hogares de NSE Medio Bajo (31,7%) y Bajo (53,4%), con la consecuente reducción de ingresos. En el sector alto, en cambio, la pérdida de empleo afectó sólo al 5%. 

La reducción de horas de trabajo también fue una variable relevada en el estudio: si esta situación afectó al 21,8% de los hogares en promedio, su incidencia fue mayor en los de NSE Medio Bajo (26%) y Bajo (36,8%). En cambio, en los hogares de NSE Alto, Medio Alto y Medio, las características laborales más extendidas durante la pandemia fueron el teletrabajo o la presencialidad con protocolos, de modo que no impactó en sus ingresos. 

“Teníamos la hipótesis fuerte de que la pandemia había profundizado las desigualdades existentes y generado algunas nuevas, y el trabajo confirma esas intuiciones.  Hasta el propio tránsito de la pandemia se hace en condiciones desiguales. La pandemia afectó más a los hogares de NSE bajo que a los altos y eso se puede explicar por varias razones. La situación de precariedad laboral es una ellas, la imposibilidad de hacer teletrabajo, o la dificultad para mantener condiciones de aislamiento en un hogar”, explicó Liliana Córdoba, secretaria de investigación de la Facultad de Ciencias Sociales (UNC) y directora de este proyecto junto a María Inés Peralta.

Salud e incidencia del Covid

Durante la pandemia, los hogares de NSE Bajo fueron los que tuvieron mayor necesidad de atención médica (57,6%, cuando el promedio fue de 44,2%) y, paralelamente, más dificultades para su acceso, fundamentalmente en el acceso a turnos y en afrontar el pago de las prestaciones necesarias. La incidencia de Covid-19 fue mayor en los hogares de NSE Medio Bajo y Bajo. A su vez, son mayoría en Córdoba los hogares que consideran haber contado con escasa información durante la pandemia: el 60% consideró que la misma resultó entre “nula” (7,8%) y “poca” (52,2%). En este punto no se encuentran diferencias entre los niveles socioeconómicos.

Al desglosar los datos, surge que, si bien 36,6% de los hogares en promedio consideró que tuvo dificultades de acceso a servicios de salud en pandemia, fueron los de NSE Medio Bajo y Bajo en los que esa situación fue más frecuente (51,8% y 41% de los hogares respectivamente) En el NSE Alto alcanzó al 25% de los hogares. Esos problemas radican sobre todo en acceder a turnos por escasez de atención; en solicitar turnos por problemas en los sistemas, por falta de conectividad o en pagar prestaciones. La incidencia de esas dificultades en los hogares de NSE Bajo fue, en líneas generales, el doble que en el promedio general, tal como lo muestra la siguiente tabla:

En promedio, en 17,3% de los hogares cordobeses hubo algún o alguna integrante que tuvo Covid-19, pero ese alcance fue mayor en los hogares de NSE Medio Bajo y Bajo (22% y 21,1% respectivamente). Otro dato que arrojó la encuesta es que la mitad de los hogares de menores ingresos solo cuenta con la cobertura del sistema público de salud, en tanto el 98,7% de los encuestados NSE Alto respondió contar con obra social, prepaga, pami u otro programa de salud.

Por otro lado, las dificultades para sostener la continuidad educativa estuvieron presentes en todos los niveles de la escolaridad, pero fueron particularmente profundas en los hogares de NSE Bajo: en primaria, las y los estudiantes vinculados de manera permanente alcanzó al 71,9% (en promedio), aunque en el en el NSE Bajo esa situación alcanzó a 56,9% de niños y niñas; en secundaria, al 60,3% (en promedio) de las y los alumnos, pero en los hogares de NSE Bajo la vinculación permanente se redujo a 55,1%.

 “Dado que hay distintas realidades, nos parecía interesante mostrar estos datos, porque a veces las políticas públicas se piensan generalizadas y, muy por el contrario, cuando uno quiere atender la desigualdad hay que atenderla de manera muy focalizada. Nuestra expectativa es lograr trabajos articulados con las agencias estatales que diseñan políticas para atender estas cuestiones”, destacó Córdoba. El estudio –del cual participaron 13 equipos de investigación- se enmarca en el proyecto institucional de la Facultad de Ciencias Sociales, titulado “Desigualdades: acceso a derechos en la ciudad de Córdoba desde una perspectiva interseccional”. Se puede ver el informe completo en el siguiente enlace: https://sociales.unc.edu.ar/content/qu-pasa-en-c-rdoba-10-claves-para-preguntarnos-qu-pasa-en-nuestra-ciudad-con-el-acceso. En la segunda etapa, de corte cualitativa, se profundizará en el análisis de las percepciones y valoraciones sobre desigualdades y acceso a derechos.

 

La mayor desigualdad

La situación más desigual se registra en lo relativo a gas natural y cloacas. Para el gas, aunque 72,7% de los hogares en promedio tiene tendido de red, sólo 6,8% en el NSE Bajo puede contar con el mismo. En el caso de cloacas, el 48,6% de los hogares en promedio cuenta con ese servicio, pero sólo el 14,3% de los hogares de sectores bajos.

Esto impacta en la disponibilidad y en el costo que destinan al consumo de gas en los diferentes hogares, dado que otras posibilidades (como la garrafa, por ejemplo) son relativamente más caras. En ese sentido, y teniendo en cuenta que el panorama excede a la ciudad de Córdoba, la semana pasada el Gobierno Nacional aumentó la subvención del Programa Hogar al 80%, que es un subsidio, creado en el año 2015, para cubrir parte del precio de gas licuado de petróleo (GLP) envasado.

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