Series en rebeldía

Cuando el control social termina en emancipación y lucha por la igualdad de derechos

jueves, 3 de diciembre de 2020 · 10:50

El contrato social es el fundamento de la vida en sociedad. En el sistema democrático propio de las sociedades modernas, las personas dejamos de ser individuos para ser ciudadanos, con derechos y obligaciones respecto de la comunidad en la que desarrollamos nuestras vidas, nuestras subjetividades. Sin embargo, estos acuerdos sociales básicos también esconden profundas desigualdades.

Desde que comenzó la pandemia, ese contrato que nos mantiene unidos fue el que permitió arrojar una mirada solidaria y empática en relación a las políticas de cuidados para evitar los contagios. El uso de barbijos, la aplicación de alcohol y, paradójicamente, la distancia social, fueron las políticas que nos permitieron sobrellevar el impacto del Covid-19 que se llevó millones de vidas en todo el mundo. Cuidarse cobró un sentido comunitario: cuidarse es cuidar al otro.

Para algunos sectores sociales, las políticas de ASPO y DISPO, más conocidas como “cuarentena” significaron un cuestionamiento al concepto de libertad. Este escenario distópico también nos hizo preguntarnos acerca del rol de los Estados frente a la emergencia sanitaria, y también puso de manifiesto el debate social sobre los mecanismos de control. Desde los orígenes de las sociedades modernas, el poder coercitivo, conocido como poder de policía, se ha reservado con exclusividad al Estado.

Sin embargo, la internalización de los mecanismos de dominación, que podemos rastrear desde Bentham a Foucault y que en clave feminista podemos reconocer en los planteos de Silvia Federici, invitan a reconocer aquellas dinámicas de control social, agreguemos capitalista y patriarcal, que forman parte de nuestra “normalidad” desde hace siglos. ¿Qué sucede cuando estos mecanismos terminan por someter aún más a las mujeres? En el informe del mes de junio de Redacción Mayo pudimos reconocer de qué manera las políticas de aislamiento afectaron especialmente a las mujeres que viven alejadas de los grandes centros urbanos. En el informe de este mes, incorporamos una mirada profunda acerca del control social y la cuarentena como políticas de Estado, ante la pandemia mundial.

Escuchá el podcast de Soledad Soler, donde reflexiona sobre control social, emancipación e igualdad de género

 

Para ver

Cuando el Estado se retira y el tejido social se encuentra dañado, emergen otras modalidades de lo social que pueden llegar a ser nocivas e incluso poner en jaque una serie de derechos que son considerados básicos y fundamentales para la vida en sociedad. Tal es el caso estremecedor que se revela en la serie documental “The Vow” de HBO. 

“Estoy enojada conmigo misma por no haberme dado cuenta”, expresa Sarah Edmonson, una de las primeras mujeres que rompen el silencio acerca de la secta conducida por Keith Rainiere, historia que fue recuperada en el documental que ya se puede ver en Sensa. La culpa que manifiesta Sarah es uno de los signos que hablan del vínculo psicopático y de explotación al que eran sometidas las mujeres que caían en la red NXIVM. 

Rainiere, quien fue condenado en octubre de 2020 a 120 años de prisión por tráfico sexual entre otras imputaciones, se autodenominaba “Vanguard”. Desde esa posición de poder auto conferido, basado en un falso discurso emancipador de autoayuda y de supuesto empoderamiento de las mujeres, se ubicó a la cabeza de una red de estafas y explotación sexual en Estados Unidos, México y Canadá.

Las mujeres reclutadas eran confinadas a los centros que NXIVM tenía en estos países, como “esclavas” que eran obligadas obedecer a sus “masters” para ir obteniendo reconocimientos y ascendiendo en la organización. Entre los vejámenes a los que fueron sometidas, estas mujeres eran marcadas en la zona pélvica y sometidas a los abusos sexuales y psicológicos de Rainiere. El control social, basado en la supuesta pertenencia a una comunidad sectaria que implicaba aceptar el aislamiento y la pérdida de derechos humanos básicos, se manifiesta en esta historia como una expresión extrema de las violencias de género.

Los testimonios de 15 mujeres que tuvieron el valor y la posibilidad de romper el silencio, fueron fundamentales para que la Justicia estadounidense pudiera condenar a Rainiere. El documental, que está disponible en la plataforma Sensa, se sumerge en las historias de algunas de estas mujeres, visibiliza las lógicas de funcionamiento de la red y revela el enorme impacto que tuvo el #MeToo en la estrategia para desentramarla.

Escuchá el podcast de Soledad Soler sobre The Vow 

 

Para abordar otro cruce entre el control social, las luchas por la emancipación y la igualdad de género, encontramos la serie “Mrs América” (Fox Premium), protagonizada y producida por Cate Blanchet, quien encarna a Phyllis Schafly, una activista conservadora que en afán de postularse al Congreso entabla una lucha contra la Enmienda de Igualdad de Derechos (ERA) una de las banderas del movimiento de mujeres en Estados Unidos en la década del ’70.

La serie estrenada en plena pandemia y en año electoral en el país del norte, muestra cómo Schafly movilizó a las mujeres de la oposición para oponerse a una normativa que, desde su perspectiva, afectaría a las amas de casa, quienes perderían protecciones del Estado en nombre de la libertad. El proyecto de la ERA, impulsado por dirigentes como Martha Griffits, fue aprobado en el Congreso de EEUU el 22 de marzo de 1972, aunque las mujeres que lucharon contra esta avanzada de derechos impidieron que fuera ratificada en seis estados.

En esta primera temporada de la serie también se hilvana el nacimiento del feminismo interseccional en la política estadounidense, encarnado en la figura de Shirley Crisholm, interpretada por la actriz Uzo Aduba.  Crisholm fue la primera líder afroamericana y la primera mujer en candidatearse para la Presidencia de Estados Unidos.

De esta manera, “Mrs America” visibiliza las luchas de estas mujeres que dejaron las cocinas y el cuidado de la familia, y salieron a la esfera pública para protagonizar la vida política en la década del ’70 en Estados Unidos, poniendo en discusión los mecanismos de dominación y control social, propios del sistema patriarcal.   

“Mrs. America” fue creada y co-escrita por el escritor ganador del Premio Emmy, Dahvi Waller, quien había escrito en Mad Men y Halt and Catch Fire y se puede mirar en Sensa.

Escuchá el podcast de Soledad Soler sobre Mrs. América

 

Por último, también relacionado con la temática del control social y la incidencia política, nos encontramos con “El arma perfecta” (HBO), un documental dirigido por John Maggio que ahonda en el uso de las tecnologías de la información para la guerra cibernética y la intervención en la vida política de los países. De hecho, el primer caso que retoma es el de la intervención cibernética de Estados Unidos a Irán en 2007. El malware, conocido como Stuxnet, le ordenó a miles de máquinas que se autodestruyeran, dañando gravemente la producción nuclear iraní en pleno conflicto con EEUU.

En una única entrega, este film que encuentra disponible en Sensa incorpora entrevistas y material de archivo para abordar el miedo y la paranoia como estrategias para la dominación geopolítica de la ciudadanía y el uso de gusanos informáticos para la incidencia en la nueva regulación del orden mundial. Romper el miedo y democratizar el acceso al conocimiento informático parecen ser las únicas posibilidades de liberación, frente a la capilaridad de los mecanismos del control total.

Escuchá el podcast de Soledad Soler sobre El arma perfecta

 

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