AGENDA PÚBLICA

Teletrabajo, ergonomía y salud, mucho más que la oficina en casa

La pandemia aceleró el proceso de convertir hogares en puestos laborales y hubo que adecuarse para salir del paso. A dos años de tan rotundo cambio, se imponen modelos híbridos teniendo en cuenta el cuidado de la salud física y emocional. Por Cris Aizpeolea
telework-gd732cd1b0_1280 tele
23-04-2023
Compartir

Si en aquellos afiebrados días de 2020, cuando la pandemia de Covid-19 puso en jaque los vínculos, las relaciones y la vida misma, la necesidad de seguir cumpliendo con las obligaciones laborales llevó a reconvertir cada lugar de la casa en una estación de trabajo, cumplidos ya dos años de la “nueva normalidad”, queda claro que el teletrabajo llegó para quedarse y que se acabó el tiempo de la improvisación. Salvo que el cambio de hábitos quiera seguir pagándose con salud.

Lumbalgias, ojo seco, cefaleas, contracturas, tendinitis, insomnio, problemas de peso, irritabilidad, epicondilitis (codo de tenista), síndrome de túnel carpiano, bruxismo... Y la lista sigue. Las guardias de hospitales, los servicios de especialidades médicas, los consultorios de medicina laboral no tardaron en registrar lo que el pulso cotidiano marcaba. 

El (tele)trabajo ¿es salud?

En el estudio titulado “Efectos osteomusculares del teletrabajo en casa en situación de pandemia por Covid-19”, (que se puede descargar aquí), la colombiana Bibiana Espinosa Cañas, de la Universidad de Antioquía, describe: “Los trastornos musculoesqueléticos relacionados con el teletrabajo y trabajo en casa afectan principalmente cuello y espalda, y están asociados con estilos de vida más sedentarios, posiciones incómodas y prolongadas en mobiliario no ergonómico e incremento de ingesta de alimentos ultraprocesados, con el consecuente aumento de peso”.

El informe traza un pormenorizado detalle de dolencias y afecciones de teletrabajadores, clasificándolas en cuatro grupos. Primero ubica los problemas ergonómicos (dolores y contracturas de espalda, hombros, cuello), en segundo lugar aparecen las dificultades derivadas de las condiciones ambientales de las viviendas (irritación ocular, de mucosas, respiratoria). En tercer lugar menciona problemas relacionados con el comportamiento laboral en los hogares (migraña, insomnio, dolor abdominal, cambios de peso, alergias), y finalmente, las cuestiones psicosociales (fatiga, burnout, irritabilidad, conflictos familiares, depresión, estrés por aislamiento). 

El estudio contempla los resultados de encuestas a mujeres y varones, de lugares tan distantes como India, Estados Unidos, Colombia, Italia, España, Ecuador o Arabia Saudita, de distintas edades y profesiones. También tiene datos de Japón, Croacia, Canadá, Tailandia, Suecia. Claramente, las consecuencias en la salud del teletrabajo fueron un asunto tan extendido y global como la pandemia.

Naciones Unidas profundizó sobre el tema a partir de estudios preliminares de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) a la luz de la “nueva normalidad” que planteó la pospandemia, una vez que se superó la emergencia y comenzaron a cristalizarse los modelos híbridos que combinan presencialidad y desempeño online. 

Estas nuevas formas de trabajo, además de bajar costos o disminuir la contaminación ambiental al reducir los traslados, permiten múltiples beneficios, tales como horarios más flexibles, mejor equilibrio entre la vida personal y laboral o la posibilidad de alimentarse de manera más saludable. Sin embargo, pese a la tecnología digital, nada de eso es automático.

“Sin una planificación y organización adecuadas y sin apoyo en materia de salud y seguridad, el impacto del teletrabajo en la salud física y mental y el bienestar social de los trabajadores puede ser significativo. Puede provocar aislamiento, agotamiento, depresión, violencia doméstica, lesiones musculoesqueléticas y de otro tipo, fatiga visual, aumento del consumo de tabaco y alcohol, tiempo sentado y frente a la pantalla prolongado y aumento de peso no saludable”, destacó el informe técnico de la ONU, que advirtió sobre la necesidad de implementar “cambios cruciales para proteger la salud de los teletrabajadores.

Consejos útiles

A nivel nacional, la Superintendencia de Riesgos de Trabajo tomó cuenta del asunto y editó un Manual de buenas prácticas de salud y seguridad en el Teletrabajo, donde constan desde cuestiones legales que deben atender las empresas que contratan recurso humano a distancia, hasta recomendaciones bien concretas y puntuales para tener a mano, a la hora de organizar el escritorio en casa (descargalo haciendo clic acá). Van algunos:

  • Ajustar la silla y la pantalla de modo de obtener una postura confortable. Tres claves: las manos, muñecas y antebrazos deben quedar en posición horizontal; que la vista apunte a la altura de la parte superior de la pantalla, y la distancia entre los ojos y la pantalla sea de 40 a 70 centímetros.
  • No ubicar nunca la pantalla frente a una ventana que no tenga cortinas. Asegurarse espacio para las piernas debajo de la mesa, que no haya cajas u otros equipos y los pies queden bien apoyados en el suelo (o con los dedos más altos que el talón, un libro puede ayudar).
  • Realizar ejercicios con las manos: apretar y estirar haciendo puños, tensar y aflojar los dedos, para mejorar la irrigación. Repetir esto varias veces.
  • Usar auriculares en vez de sujetar el teléfono entre el hombro y la oreja. Favorece la concentración para trabajar, evita contaminaciones auditivas en el entorno familiar y preserva el cuerpo de malas posturas.
  • Incorporar el hábito de breves pausas, ideal, de 10 minutos cada hora de trabajo contínuo de pantalla (es mejor que 20 minutos, cada dos horas). En esos lapsos, que la vista también descanse y juegue mirando escenas lejanas.
  • Muy importantes, los ejercicios para la espalda y para el cuello, como mover la cabeza a ambos lados con lenta cadencia, o tomarse el hombro izquierdo con la mano derecha y estirar suavemente el mentón adelante (luego repetir el movimiento del otro lado). Realizar estiramientos y movimientos de elongación, en la silla y también de pie. 
  • Muy importantes también, los ejercicios de relajación facial, con la ayuda de los dedos índice y pulgar, masajeando suavemente las sienes, las mejillas, los ojos y la nariz. Luego, también, suaves masajes circulares en la palma de la mano con el dedo pulgar.
  • Cuidar de salpicaduras y no colocar recipientes con líquidos cerca de aparatos eléctricos como computadoras, scanners e impresoras. Desconectar las máquinas al finalizar la jornada laboral. Evitar el tendido de cables en el suelo, no sobrecargar los tomacorrientes. 

La mayoría de estas recomendaciones trascienden el hogar y valen por supuesto también en los puestos clásicos de trabajo. 

Universidades atentas

En tema de las enfermedades asociadas al teletrabajo trascendió la preocupación familiar y se involucraron los colegios profesionales, los consejos de investigación y las casas de altos estudios.

En su campus virtual, a través de una plataforma de acceso público, la Universidad Nacional de Córdoba impartió el curso Ergonomía para el autocuidado en tiempos de teletrabajo (actualmente, con inscripciones cerradas pero se espera que vuelvan a habilitarse) y se dieron capacitaciones a ingresantes universitarios para contribuir a generar hábitos saludables. 

Por su parte, la Universidad Provincial de Córdoba ahondó sobre esta preocupación en el conversatorio sobre Ergonomía y teletrabajo en épocas de aislamiento a cargo del docente, magister y delegado nacional de la Federación Internacional de Educación Física, Néstor Colazo. El diálogo sirve también para estudiantes y se puede repasar aquí.

“Muchas personas se sienten muy cansadas y no comprenden el por qué. Al mantener durante prolongadas horas la misma postura, la contracción de los músculos oprime los vasos sanguíneos y, en consecuencia, los nutrientes y el oxígeno no llegan adecuadamente a los grupos musculares, produciéndose una fatiga muscular que se manifiesta como cansancio”, graficó Colazo, quien destacó el concepto de las “pausas activas”, breves rutinas de ejercicios de estiramientos y movimientos articulares que operan como reparadores descansos. El teletrabajo llegó para quedarse. Que sea con salud.