OPINIÓN

La liga de los gobernadores sin reelección

Mientras Buenos Aires tiene el monopolio de los dirigentes nacionales, ocho gobernadores de la franja central del país exhiben liderazgos provinciales consolidados y no tienen posibilidad de reelección. ¿Surge la oportunidad para una construcción desde el interior? Por Virginia Guevara
jueves, 4 de noviembre de 2021 · 01:18

La política, la economía y buena parte de los argentinos descuentan que tras las elecciones legislativas del 14 de noviembre irrumpirá un nuevo escenario. Esa configuración, que empezó a ser develada en las Paso, es vista con dramatismo desde el oficialismo, ya que el Frente de Todos podría ver ratificada una pérdida de poder en el Congreso, donde continuaría sin mayoría en Diputados y donde ahora, además, arriesga el quórum en ambas Cámaras. Juntos por el Cambio observa un escenario esperanzador y preparatorio del cambio mayor que la oposición propicia para 2023. 

Ni una mirada ni la otra contemplan, en ningún momento, el universo político que se extiende más allá del Área Metropolitana de Buenos Aires. Todos los liderazgos nacionales que asoman son porteños o, cuanto más, bonaerenses. Sin embargo, en ese universo que componen “las provincias” –la categoría, también establecida desde el puerto, no incluye en esa denominación a la provincia de Buenos Aires– están en gestación cambios de peso, que si alguna chance tienen de consolidarse en el futuro, necesariamente se reflejarán antes en el Congreso nacional. 

Hay un hecho institucional determinante: casi todos los gobernadores de las provincias centrales, las que le siguen a Buenos Aires en concentración de población, relevancia política y fuerza productiva, finalizan sus ciclos provinciales porque no tienen posibilidad de reelección. Ese listado de jefes provinciales coincide, además, con el de los gobernadores que tienen mejor imagen y cuyas gestiones registran los mayores niveles de aprobación de todo el mapa nacional. 

La liga de los gobernadores sin reelección de la franja central del país está compuesta por el cordobés Juan Schiaretti, el mendocino Rodolfo Suárez, el santafesino Omar Perotti, el sanjuanino Sergio Uñac, el entrerriano Gustavo Bordet, el tucumano Juan Manzur –ahora jefe de Gabinete de la Nación–, el puntano Alberto Rodríguez Saá y el correntino Gustavo Valdéz, quien está desacoplado en términos temporales: fue reelecto este año con el 75% de los votos y tiene mandato hasta 2025. Todos los demás están pensando en su futuro.  

 

Dos que parecen lanzados 

De todos ellos, dos mandatarios ya suenan con proyectos nacionales. Schiaretti hasta ahora es el único que empezó a plantearlo por sí mismo. Profundizó su postura opositora al kirchnerismo y reitera que en 2023 el país debe ser conducido por una fuerza federal que surja del interior del país. Juan Manzur es el otro: desde el lugar privilegiado que se procuró en la Jefatura de Gabinete de la Nación, el gobernador de Tucumán empezó a desplegar ambiciones nacionales que todos le adjudican. 

Manzur tiene vida propia dentro del Gabinete. Se caracteriza por su hiperactividad y por su mutismo. El slogan “Juan XXIII” es un chascarrillo con el que la política sintetiza las aspiraciones del tucumano y su ferviente catolicismo. Ingresó al Gobierno en el peor momento político de Alberto Fernández y confía en gozar a futuro de mejores circunstancias. Lo hace al amparo del kirchnerismo y de los caciques peronistas de las provincias del norte.

Además de ser el único gobernador peronista que no pertenece al Frente de Todos, Schiaretti cuenta con otra característica distintiva: tiene bloque propio en el Congreso por fuera de las dos fuerzas mayoritarias. Sus cuatro diputados integran el bloque Argentina Federal, con el lavagnismo y al socialismo santafesino, y desde diciembre también tendría representación en el Senado. Confía en que esa sea la base para la construcción. Sostiene que tras las elecciones, serán varios los gobernadores peronistas que comenzarán a plantear las diferencias que crecen en el interior con un Gobierno que “mira a todo el país como si fuera el conurbano bonaerense” y confía en que esas disidencias incrementen el peso del bloque legislativo, al punto de dejarlo en condición permanente de definir la suerte de cada ley. Es una apuesta que se basa en la convicción de que existe un peronismo distinto al que expresa el kirchnerismo. Eso, justamente, es lo que está por verse.

Pero la clave de todos los movimientos del peronismo en las provincias será saber qué opción política primará en el oficialismo nacional tras las elecciones, y eso es un enigma. Su resolución será determinante de los pasos futuros de buena parte de todos estos gobernadores: si se impone el ala kirchnerista bonaerense, crecen las posibilidades de que el interior peronista se aleje del Frente de Todos.    

El sanjuanino Sergio Uñac es otro de los jugadores clave de esta liga. En septiembre fue el primer convocado por Alberto Fernández para la Jefatura de Gabinete y rechazó esa propuesta. Con 51 años, ejerce su segundo mandato como gobernador, antes fue vicegobernador y previamente fue intendente de Pocito durante dos períodos. Es el peronista del interior más respetado por todos los sectores del Frente de Todos. Mantiene un vínculo de alineamiento con Alberto Fernández, pero en su gestión provincial no se reflejan las ideas del kirchnerismo. En San Juan dan por hecho que intentará ser presidente.

Gustavo Bordet es otra figura fuerte del peronismo del interior. Dos veces intendente de Concordia y en su segunda gestión como gobernador de Entre Ríos, también muestra alineamiento total con Alberto Fernández pero en su gestión prioriza los lazos con los sectores productivos de su provincia. 

Omar Perotti no tiene reelección porque en Santa Fe esa posibilidad no existe para nadie. Sus dos primeros años en la Gobernación fueron muy complejos, golpeados de modo permanente por el impacto de la violencia narco que se expande en torno del puerto de Rosario. Intentó una construcción propia –creó Hacemos por Santa Fe, en consonancia con el partido provincial de Schiaretti, Hacemos por Córdoba– pero terminó urgido de respaldo nacional y en la actualidad está alineado por entero al Gobierno. Va de candidato suplente a senador, por lo que sus planes 2023 están a la vista. 

 

Radicales en ascenso

La Unión Cívica Radical tiene en el área central del país gobernadores que lideran las mediciones de gestión a nivel nacional y que sin embargo permanecen encapsulados en sus jurisdicciones. El centralismo también es absoluto en Juntos por el Cambio, que además atraviesa una intensa disputa por el liderazgo nacional entre tres porteños: Mauricio Macri, Horacio Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich. Los gobernadores también la miran de lejos en la oposición.

El ranking de valoración de los gobernadores que de manera sistemática realiza CB Consultora Opinión Pública está encabezado por el radical Valdéz que fue reelecto en Corrientes (75,7% de imagen positiva) y el segundo es Rodolfo Suárez (72,9%), que transcurre su primera gestión como gobernador de Mendoza y no será reelecto porque esa posibilidad está vedada en esa provincia. Suárez, como Perotti, es candidato a senador suplente. Su antecesor, Alfredo Cornejo, es el presidente del radicalismo a nivel nacional y hace años que reclama más protagonismo para su partido dentro de Juntos por el Cambio. 

Aunque no gobierna una provincia de la franja central del país, el jujeño Gerardo Morales es otro gobernador radical sin reelección y buena imagen en su provincia, y también es un anotado permanente como candidato presidencial. 

Tras Valdéz y Suárez, el tercer gobernador más valorado en su provincia –según el mismo ranking– es Schiaretti. El cuarto es Uñac. 

El sector productivo del interior observa la intrascendencia permanente de los liderazgos provinciales en la esfera nacional y la subrepresentación de los intereses del interior del país en la Casa Rosada y en estos días dio una señal importante: más de 350 cámaras empresarias de Mendoza, San Juan, Córdoba y Entre Ríos conformaron el Movimiento Empresario de las Provincias en defensa de la producción de este corredor central. La política jamás logró una conjunción de intereses similar.     

 

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