COLUMNA

El brujito, las vacunas y la opinión pública

Por Diego Reynoso (@dgreynoso), Investigador CONICET - Director de la Encuesta de Satisfacción Política y Opinión Pública de la Universidad de San Andrés.
jueves, 17 de junio de 2021 · 12:11

Nuestra generación, digamos la “generación x” (lo nacidos entre 1964 y 1980, por poner unos límites sociológicamente acordados), incorporó a temprana edad “que todas las brujerías del brujito de Gulubú(1) se curaban con la vacuna”, que un día “llegó el Doctor” y terminaban todas las brujerías. Creo que nuestros padres nunca pensaron el poderoso efecto que iba a tener eso en nuestra educación y socialización ¿O sí?

A fines de 2019 se descubrió una nueva enfermedad (COVID-19) causada por un nuevo coronavirus conocido como SARS-CoV-2. A nuestras costas llegó en marzo de 2020. Desde entonces todo cambió. Con gran velocidad los biotecnólogos del mundo se pusieron en carrera para crear una vacuna que levante las defensas ante esta pandemia que se ha cobrado, en nuestro país, al día de hoy (17/6/2021), 87.261 muertes; mientras que a nivel mundial ya se cuentan 3.820.026 decesos. 

Sabemos que en muchos países hay porciones importantes de la población reticentes a vacunarse. No es de ahora. Han mostrado resistencia ante otras epidemias de gripes y demás virus. Con el tiempo han desarrollado cierto nivel de acción colectiva, como en los Estados Unidos, autodenominándose “Antivacunas”. Los argumentos que esgrimen son varios y se muestran muy “informados” sobre el tema. Lo cierto es que el riesgo que entrañan para sus comunidades es letal.

En nuestro país, pese a la repercusión que en algunos casos se le intentó dar, esas posturas son ínfimas.  En nuestra encuesta bimestral, que dirijo en la Universidad de San Andrés(2), registramos en diciembre de 2020 que un 19% seguramente no se aplicaría la vacuna. Esa cifra se contrajo al 11% en Marzo de 2021 y en la última medición se redujo al 9% de los entrevistados. Por el contrario, la disposición a vacunarse en nuestro país, comparada con otras latitudes es alta: en mayo registrábamos una disposición a vacunarse del 76%. Al día en que escribo estas líneas, ya hay 17.105.539 vacunas aplicadas según fuentes del Ministerio de Salud de la Nación y Monitor Público de Vacunación. La campaña de vacunación, al parecer viene teniendo su efecto, mientras en marzo sólo un 33% estaba satisfecho con la misma, nuestra última medición la satisfacción con la campaña creció al 42%. Desde luego, un 51% aún sigue insatisfecho.

El acceso a las vacunas, para países como el nuestro, no ha sido algo sencillo. Así y todo, ya hay dos laboratorios que comenzaron a producir vacunas en nuestro territorio. La primera de ellas fue la de AstraZeneca-Oxford y más recientemente la Sputnik V. Como en todas las cosas públicas que ameritan la atención de los Argentinos, el país se llenó “de expertos”. Por alguna u otra razón —tales como la información fragmentada que circula, los posicionamientos partidistas respecto de una u otra, las charlas con vecinos y amigos, etc.— las personas van dando forma a sus percepciones y de allí a sus juicios.  Más allá de los datos científicos que respaldan la efectividad probada de las vacunas, por ese mecanismo de formación de percepciones, las diferentes vacunas tienen diferentes grados de percepción de seguridad.

La vacuna Sputnik V es la que goza claramente de mayor reputación en la población. La percepción de seguridad neta (la suma de muy segura y algo segura) de la vacuna Sputnik V alcanza al 68% de los entrevistados.  Si bien no hay disponibilidad en nuestro país de la Vacuna Pfizer, ésta es percibida como segura por un 55% de los entrevistados. En tercer lugar, la vacuna de Oxford-AstraZeneca alcanza el 53%.

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Desde luego, las percepciones pueden variar con el tiempo. Lo importante es que los estudios publicados en diferentes revistas científicas en relación con las diferentes vacunas indican que éstas son seguras y con un alto grado de eficacia. No obstante, es muy interesante como se forman percepciones, actitudes y, finalmente, opiniones sobre los temas de agenda pública. En particular, este caso de la vacunación y las vacunas me parece super relevante. Con mala o poca información nos pusimos exigentes, planteamos nuestras dudas, tomamos posición. Pero cualquiera sea el caso, una inmensa mayoría quiere vacunarse. No corremos el riesgo de la resistencia “antivacuna”. Quizás, al menos para nuestra generación, haya prendido eso de que “todas las brujerías del brujito de Gulugú, se curaron con la Vacu…” 

 

(1) Gulubú, un territorio del mundo de la fantasía habitado por la Vaca estudiosa, el Brujo y otros personajes de los cuentos y canciones de María Elena Walsh.

(2)La ultima Encuesta de Satisfacción Política y Opinión Pública (ESPOP) fue realizada durante los días 13 a 20 de Mayo. La muestra es Nacional, estratificada a nivel regiones, y contó con un tamaño de 1004 casos. Los resultados brutos fueron ponderados Según NSE y Edad. El intervalo de credibilidad es de ± 3.16%

50%
Satisfacción
50%
Esperanza
0%
Bronca
0%
Tristeza
0%
Incertidumbre
0%
Indiferencia

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