HÁBITOS CULTURALES

El deporte de informar

Un género que no pierde vigencia, pese al bombardeo de la multioferta actual. Por Laura Giubergia

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2 ilustra 1 redaccion mayo noviembre 22 Campos
Laura Giubergia Laura Giubergia 27-11-2022

Ilustración de Daniel "Pito" Campos

La pelota gira las 24 horas. Los autos parecen acelerar sin lugar para la pausa. Los golpes se intercalan de manera brutal. El deporte se reproduce, como una pileta diseñada al infinito, en una vorágine sin punto. 

Hace tiempo que entre los medios de comunicación y el deporte se generó una sinergia millonaria, en un contexto en el que se sobreabunda la oferta en múltiples plataformas, la mayoría con algún costo adicional. Una oferta sin pausa: pareciera que un televisor, una radio o una plataforma digital sin la palabra deportes está condenada a la inmediata extinción.

Según los datos recabados en esta encuesta de Fundación COLSECOR, un 27 por ciento de las personas que respondieron dijo consumir transmisiones deportivas de forma habitual y un 40 por ciento lo hace de vez en cuando. O sea, casi siete de cada 10 encuestados consume deportes de manera frecuente. Demasiada gente para que allí no haya un nicho suculento.

Hoy parece un cuento de Historia recordar cómo hasta hace sólo 30 años atrás era necesario en Argentina esperar hasta el domingo a las 22 para poder ver los resúmenes de los principales partidos de la fecha de Primera División y, sobre todo, el show de goles completos. Ahora, a sólo un clic, es posible encontrar casi en tiempo real cualquier circunstancia que ocurra en una cancha de fútbol de casi todo el mundo. Transmisiones oficiales, cuentas piratas y muchos usuarios con el celular en modo play hacen posible una avalancha de imágenes que puso en jaque a uno de los medios más asociados con las transmisiones deportivas: la radio.

Sin embargo, pese a lo que se podía suponer en medio de semejante abundancia de videos, las transmisiones deportivas por las radios no murieron, sino todo lo contrario. Ocurrió aquí lo mismo que con la radio en otros géneros: perduró pese al asedio de la imagen. La voz compañera del otro lado, la posibilidad de tenerla de fondo al volante o en la cocina, hicieron de este medio un aliado que logró sobreponerse. La cobertura de las principales radios del país en medio de este controvertido Mundial de Fútbol en Qatar es todo un síntoma en ese sentido: ¿por qué los medios apostaron por invertir en este formato frente al gigante de la televisión y el streaming? Las mediciones y los anunciantes ya han contestado que todavía existe un nicho que demanda a la radio.

Eso sí: se advierte en medio de semejante oferta de imágenes deportivas que un modelo definitivamente parece haber ganado la lucha por la estética y la palabra en el país. En el libro El Deporte de Informar, el periodista Sergio Levinky ya advertía, en 2002, de la “italianización” de las coberturas periodísticas cotidianas: “El cambio producido desde que se ampliaron las coberturas cotidianas, especialmente en el diario Olé, tiene relación con la existencia previa en Europa de los llamados 'diarios deportivos', pero especialmente en Italia, país donde se venden tres naciones, que son excelentes buscadores de 'conflictos' para la venta, y no tanto con los cotidianos españoles que tienen generalmente mucha más producción y un gran trabajo de elaboración”. 

En ese punto, se señala otro fenómeno que se ha ido asentando cada vez más, junto al desarrollo tecnológico: “Hay más distancia entre el periodista y el lugar del hecho -le apunta el periodista Marcelo Gantman a Levinsky-. Por la posibilidad de la tecnología, la disminución de los costos y la tendencia generalizada. Porque sería interesante que cada medio, que cada diario, valorara la mirada local del hecho global, pero la tendencia es que prescinde de la mirada local a no ser que sea un Mundial”.

 

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Redacción Mayo

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