TRABAJO Y DESCANSO

Hacia un mundo con mayor equilibrio entre la vida personal y profesional

Marlene Pruvost, licenciada en Psicología y diplomada en Gerencia Empresarial, destaca la política de industrias de avanzada que experimentan con incrementar los beneficios vacacionales con muy buenos resultados. Por Laura Giubergia
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03-01-2022
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Ilustración Daniel "Pito" Campos

 

En un contexto complicado para el mundo del trabajo no todas son malas noticias: hay rubros más avanzados -como el de tecnología- que experimenta con modelos más flexibles, con más días de descanso, tendientes a equilibrar la vida personal y profesional de sus empleados con resultados muy positivos, cuenta Marlene Pruvost, licenciada en Psicología, diplomada en Gerencia Empresarial, consultora organizacional y formadora, y socia fundadora de la Consultora Gestal. 

“Comienza a ser frecuente en los rubros más avanzados que las empresas ofrezcan dos semanas de vacaciones desde el primer mes de trabajo, sin tener que cumplir cierta antigüedad; y también tenemos clientes de la industria del software que ofrecen seis semanas de vacaciones a todos sus colaboradores, independientemente del tipo de rol o tipo de contrato asignado”, detalla Pruvost. 

Y destaca, incluso, modelos que van por más y ofrecen vacaciones “sin tope”. “En esas experiencias, los datos indican que las personas no toman más vacaciones que las que realmente necesitan, y este sistema brinda buenos resultados, favorables para la productividad de la compañía”, asegura. 

“Estos ejemplos nos muestran los cambios que se empiezan a gestar en las organizaciones, ya que cada vez se le da más importancia al equilibrio entre la vida personal y laboral, al bienestar integral y la salud mental -y no solo física- de los colaboradores”, detalla. 

Estas experiencias son la otra cara de la moneda para un gran número de trabajadores informales que no gozan de la protección de la ley. Pruvost remarca que “las vacaciones pagas son un derecho de todo trabajador sin importar el tipo de trabajo y el encuadre contractual bajo el cual se realice la actividad”. 

 

La necesidad del ocio

Aunque algunas personas demuestren tener mayor resistencia que otras al ritmo de trabajo, el descanso como tal es una necesidad fisiológica. “Hay estudios, como el de la Universidad de Uppsala de Suecia, que indican que el descanso es esencial para mantener la salud de las personas, y que los factores de riesgo disminuyen durante los periodos vacacionales”, explica la consultora en diálogo con Redacción Mayo. 

“Cuando en su entorno laboral las personas están expuestas a largo plazo y de manera constante a estímulos estresantes, aunque su intensidad sea media o baja, pueden llegar a desarrollar un tipo de estrés crónico que es conocido como Síndrome de Burnout”, indica para reforzar la relevancia del descanso. 

 

Viajar o no viajar, ¿esa es la cuestión?

Las restricciones a la circulación aplicadas desde el inicio de la pandemia por el Coronavirus llevaron a muchas personas a replantearse el uso de los días de vacaciones, ante la imposibilidad de viajar o salir del país. “Algunos prefirieron esperar para tomarse ese descanso más adelante, pero el tiempo demostró que necesitaban descansar de todos modos, independientemente de la posibilidad de viajar o no”, cuenta Pruvost. 

Y plantea una reflexión acerca de la asociación que existe en nuestra cultura entre vacaciones y viajes: “¿Realmente pensamos que si no me voy de viaje no son verdaderas vacaciones?”, se pregunta. Y propone indagar sobre cuáles son las actividades de las cuales uno necesita descansar. 

“Más allá de las preferencias personales de hacerlo en casa o en un lugar diferente, el descanso es necesario y valioso, independientemente del contexto en que se lo tome. Es aconsejable que los trabajadores se tomen las vacaciones correspondientes al periodo anual, sin acumularlas a largo plazo”, concluye Pruvost. 

¿Cuál es conceptualmente el fundamento de las vacaciones?

La actividad laboral (ya sea física o cognitiva) implica un esfuerzo y genera fatiga. Es por ello que el descanso es necesario, para permitir que el trabajador se recupere del desgaste y pueda retomar energías para continuar con su actividad sin disminuir su rendimiento habitual.

Todos conocemos la sensación de fatiga y podemos detectar desde nuestra experiencia personal, la relevancia que tiene el descanso. Por ejemplo, cuando pasamos horas sentados frente a la computadora tratando de exigirnos para avanzar con una tarea, pero nos damos cuenta de que no estamos siendo productivos ni haciendo un buen uso de nuestro tiempo... ¡es momento de un descanso!

Esto aplica no sólo para el descanso anual, conocido como licencia por vacaciones. También es necesario darle importancia al descanso semanal (fin de semana o franco laboral designado) y al descanso diario dentro de cada jornada laboral.

En el mundo del trabajo actual, ¿las vacaciones pagas son un lujo, un premio o una necesidad?

Las vacaciones pagas son un derecho de todo trabajador, sin importar el tipo de trabajo o encuadre contractual bajo el que se realice la actividad. La diferencia es que quienes trabajan bajo relación de dependencia tienen ese derecho protegido por la ley. Eso sí, la legislación varía de un país a otro, por lo cual encontramos que la cantidad de días asignados en países como México es bastante menor a la que se exige por ley en Argentina.

Lamentablemente, con el gran número de trabajadores informales que hay en la región, muchas personas quedan desprotegidas en este sentido y si dejan de trabajar para tomarse el descanso que necesitan, entonces no cuentan con el ingreso correspondiente a esos días del mes.

Por otro lado, en los rubros más avanzados (como el de tecnología) comienza a ser frecuente que las empresas ofrezcan vacaciones de dos semanas desde el primer mes de trabajo, sin tener que cumplir cierta antigüedad para acceder a esa cantidad de días. También tenemos clientes de la industria del software que ofrecen 6 semanas de vacaciones a todos sus colaboradores, independientemente del tipo de rol o tipo de contrato asignado. 

Incluso algunas empresas ofrecen vacaciones sin tope de semanas como parte de sus beneficios. En esas experiencias, los datos indican que las personas no toman más vacaciones de las que realmente necesitan y este sistema brinda buenos resultados, favorables para la productividad de la compañía.

Esto nos muestra los cambios que se empiezan a gestar en las organizaciones, ya que cada vez se le da más importancia al equilibrio entre la vida personal y laboral, al bienestar integral y la salud mental (no solo física) de los colaboradores.

 

¿Qué tan necesario es disfrutar tiempos de ocio?

Es saludable para los trabajadores ser conscientes de su nivel de carga y fatiga para tomar los recesos necesarios. Múltiples estudios, como los de la Universidad de Uppsala (Suecia) indican que el descanso es esencial para mantener la salud de las personas y que los factores de riesgo disminuyen durante los periodos vacacionales. 

Aunque en términos generales algunas personas tengan mayor resistencia que otras y digan sentirse bien incluso cuando descansan poco, los signos del desgaste mental se van haciendo notar: aumento de la ansiedad y estrés, dificultades para conciliar el sueño, menor tolerancia a la frustración, fatiga cognitiva y dificultades para concentrarse, etc. La sobrecarga también puede fácilmente afectar nuestra salud física, principalmente con factores cardiovasculares, alteraciones en la presión arterial y cuadros vinculados al sistema digestivo.

Cuando en su entorno laboral las personas están expuestas a largo plazo y de manera constante a estímulos estresantes (aunque su intensidad sea media o baja), pueden llegar a desarrollar un tipo de estrés crónico que es conocido como Síndrome de Burnout (también conocido como síndrome del quemado). 

 

¿Cómo se vacaciona hoy? ¿No trabajar es igual que salir de la casa?

Sin lugar a dudas, la pandemia trajo nuevas reflexiones sobre el uso del tiempo en el trabajo y particularmente sobre el tiempo de descanso. Sucedió que desde el comienzo de la pandemia, ante la restricciones aplicadas a la circulación nacional y viajes al exterior, muchas personas decidieron no tomarse vacaciones "porque no podían irse a ningún lado". Ante la idea de que las restricciones iban a levantarse tarde o temprano, algunos prefirieron "aguantar" para tomarse el descanso más adelante. 

Para muchos, el tiempo les demostró que necesitaban el descanso de todos modos, independientemente de si tenían posibilidad o no de viajar.  Esto nos hace reflexionar sobre la fuerte asociación que existe en nuestra cultura entre vacaciones y viajes. ¿Realmente pensamos que si no me voy de viaje entonces no son verdaderas vacaciones? 

Por otro lado, podemos preguntarnos ¿de qué cosas quiero o necesito descansar? Hay personas que pueden tomarse un descanso laboral pero tienen muchas otras actividades y responsabilidades ante las cuáles deben seguir dando respuesta (cuidado de hijos, familiares, voluntariados sociales, tareas del hogar, etc.).

Más allá de las preferencias personales de hacerlo en casa o en un lugar diferente, el descanso es necesario y valioso independientemente del contexto en que se lo tome. Es aconsejable que los trabajadores se tomen las vacaciones correspondientes al periodo anual, sin acumularlas a largo plazo.