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Babylon Berlín: huele a nazis

Esta reseña no contiene spoilers ni adelantos de trama de ninguna de las dos temporadas disponibles en Sensa. Los 16 capítulos cuentan el primero de los libros de Kutscher. Por Julieta Fantini
viernes, 25 de junio de 2021 · 10:56

Según el grado de inmersión que cada quien tenga en la República de Weimar alemana será la experiencia de visualización de Babylon Berlín, cuya segunda temporada —que completa la historia contada en la primera, también disponible— llega a Sensa.

 

También es posible desconocer por completo el período comprendido entre el final de la primera guerra mundial y el ascenso del nazismo, y de mismo modo disfrutar esta obra monumental de la TV alemana que contempló el presupuesto más alto jamás usado en ese país y a cuatro cadenas que la produjeron en simultáneo con el objetivo de conquistar el mercado internacional.

 

Con una tercera temporada filmada —aún no disponible en Argentina— y una cuarta en producción, la serie se basa en una saga de libros muy populares: la colección de novelas de Volker Kutscher, seis volúmenes que siguen al mismo personaje: el detective Gereon Rath, uno de los héroes imperfectos de la historia que se cuenta en la serie. 

 

Los 16 capítulos —de 45 minutos cada uno— de las dos temporadas completan lo que se cuenta en el primero de los libros de Kutscher, y pueden considerarse una sola historia, ya que fue filmada en simultáneo. 

 

La otra protagonista es Charlotte “Lotte” Ritter, aspirante a formar parte de la fuerza policial, secretaria a demanda de día del departamento de policía y trabajadora sexual de noche, pobre de la más extrema pobreza.

 

Rath, por su parte, es un veterano de la Primera Guerra oriundo de Colonia que llega Berlín con una misión particular, un evidente síndrome de estrés postraumático, adicto a la morfina, y con una aparente rectitud moral que se va deshojando a medida que avanzan los capítulos. También, en ese arco narrativo, la dupla se va construyendo como pareja de detectives, por mutua necesidad pero, por sobre todo, empatía. 

 

Gereon y Lotte, así, se presentan como una de las características destacadas de Babylon Berlín. Con el propósito de los creadores de mostrar un estudio de personajes, vemos al héroe y la heroína con varias capas y dilemas morales que los emparentan con esa “divina decadencia” que mencionaban en la mítica película Cabaret: los locos años 20 de la ciudad antes del crack del 29 son retratados en su plenitud y en sus contradicciones en este thriller de detectives que no solo es un policial negro sino también una historia política. 

 

En ese marco, la ciudad es la tercera protagonista. “Un organismo vivo”, al decir de Tom Tykwer, Achim von Borries y Henk Handloegten, responsables de una reconstrucción de época que abandona el didactismo de otras producciones similares, se toma ciertas licencias históricas, recrea al detalle las calles y edificios de esa Berlín que poco tiene que ver con la de hoy, y logran la buscada creación de un universo propio. Además del mencionado estudio de personajes, la serie es una aventura urbana que trasciende los clichés del clásico policial negro, aunque lo honra en múltiples maneras.

 

En 1929 la ciudad vibra intensamente: la Primera Guerra, las sanciones impuestas, el Tratado de Versalles, la nueva constitución y los intentos por sostener esa democracia incipiente aunque empobrecida conviven con la modernidad y las nuevas libertades. Los movimientos artísticos —como la Bauhaus— así como los desarrollos intelectuales y técnicos son parte de un paisaje urbano en el que conviven, o no tanto, el crimen organizado y distintas fuerzas políticas con su propia agenda: trotskistas, pro estalinistas, demócratas, socialdemócratas e imperiales, entre otras. 

 

El cruce entre las tensiones políticas —en ese instante previo al período del ascenso de Hitler, que aparece mencionado recién hacia el final de la segunda— y la diversión y sordidez de la noche berlinesa así como la corrupción y los abusos de poder de la policía son el corazón de la historia que es compleja, pero se resuelve si la curiosidad respecto a quién es quién nos lleva a los libros de historia para comprender el por qué de los enfrentamientos políticos, y tal vez llegar a una interpretación del ascenso del fascismo al poder.

 

Además, la serie incorpora un puñado de personajes secundarios que enriquecen el relato al darles roles que enfatizan esa pluralidad de fuerzas y realidades contrastadas. 

 

Los bailes anacrónicos en el club nocturno aparecen como el elemento catalizador de esas tensiones de la época que, al decir de los creadores, vaticinaban el horror que llegaría pocos años después. Así y todo, en ese punto, Babylon Berlín es sutil. Se retrata el clima de época en el que los extremos emergen con fuerza por la fragilidad y crisis de la política y la economía, pero nunca abandona el camino del policial, con varios casos en simultáneo que ocupan a Gereon y Lotte, aunque no dejan de vivir la descontrolada fiesta nocturna, descubriendo lentamente las conspiraciones que esconden lo que va a llegar. 

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Esperanza
25%
Bronca
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