CONSUMOS CULTURALES

Generación TikTok, de todo un poco y a toda velocidad

La red social de los microvideos explotó durante la pandemia. Horizontal y democrática, estructura su algoritmo por temas y valora la simpleza, la creatividad y el histrionismo. Acá no importa quién sos, sino qué haces (en 15 segundos). Por Luciano Lahiteau
viernes, 13 de agosto de 2021 · 16:00

A fines de junio, un informe de App Annie constató lo que muchos ya saben por experiencia propia: TikTok es más adictiva que cualquier otra plataforma de videos. Según el estudio de la respetada agencia de análisis de datos, los estadounidenses pasan 24,5 horas en TikTok por mes, cuando en diciembre de 2019 la aplicación china solo ocupaba 16. TikTok también está por delante de YouTube en cantidad de horas de visualización por mes en el Reino Unido, donde los usuarios pasan 26 horas al mes en TikTok frente a las 16 que dedican a YouTube. Todo ello a pesar de que, en la plataforma de origen chino, la duración de los videos es de 15 segundos en promedio.

Esas cifras se suman a otras muy impactantes. En abril, se conoció que TikTok llegó a las 1000 millones de descargas en Google Play Store a nivel global, convirtiéndose en la segunda aplicación más popular en el sistema operativo. En Argentina, la aplicación tuvo un pico de popularidad a comienzos de la pandemia, cuando las medidas de aislamiento social truncaron las actividades comunitarias de los jóvenes, los principales usuarios de la red social. En abril de 2020, 6,06 millones de usuarios tenían descargada la aplicación en sus teléfonos móviles, según lo observó Statista Research Department. Al último registro, realizado en febrero de 2021, en medio del alivio de la situación sanitaria, el número de usuarios activos mensuales bajó a 1,5 millones. Una caída del 50% en comparación con lo reportado durante el mismo mes de 2020, lo que ofrece la posibilidad de conjeturar una correspondencia entre la falta de interacción social y su uso.

Sin embargo, el crecimiento sostenido de la red social china en el mundo occidental desde 2018 hace pensar que, a diferencia de experiencias anteriores como Vine o Snapchat, TikTok no desaparecerá tan pronto. Presumiblemente, porque ha logrado un lenguaje que la identifica y diferencia de las otras redes sociales, que cada vez más se ven contaminadas por contenidos originados en TikTok. En la red social de microvideos, la lógica de Facebook, Twitter e Instagram está invertida: importa menos el perfil del usuario que el tema con el que interactúe. 

A diferencia de las competidoras, el algoritmo de TikTok no se estructura en base a personalidades o cantidad de seguidores, sino que se vertebra en torno a temáticas y hashtags. Este criterio hace que el video de un perfil nuevo, con apenas decenas de seguidores, tenga las mismas posibilidades de visualización que la de un tiktoker profesional o una celebridad. Esta virtual horizontalización es uno de los atractivos principales de la red, un camino allanado a la viralización y uno de los rasgos que definen a sus usuarios. En contraposición a la hostilidad y competitividad que arrecia en otras plataformas, la actitud que prevalece en TikTok es participativa y comunitaria.

La muestra más efectiva de la forma en que funciona TikTok son los trends y challenges, o desafíos. La propuesta es sencilla: realizar una prueba de aptitud física, coreográfica, artística, humorística, culinaria o del tenor que fuera, e invitar a los demás usuarios a que la imiten a su manera. Es solo cuestión de pensar la asignatura, grabarse y subirlo a la plataforma junto a un hashtag, es decir dentro de una comunidad de interés, y TikTok se encargará de ubicarlo en la pestaña de tendencias para que los usuarios lo vean y participen. La garantía es el scroll infinito: los videos duran un minuto como máximo (aunque cuanto más breve, mejor) y no es necesario seguir a un usuario para ver lo que sube.

Desde su aparición en 2016, muchos de estos desafíos han aparecido en los canales de noticias por su peligrosidad. Pero lo cierto es que se trata de una porción menor de todo lo que sucede a diario en TikTok. La fuerza de su método de interacción radica en la ecuanimidad: mi intento por superar el challenge aparecerá junto a la de mis amigos, al del tenista Novak Djokovic, la tiktoker argentina Camila Leith y la de una estrella de Hollywood. Por eso, Alessandra Mariani, Brand Strategy de TikTok, aseguró que la plataforma es “algorítmicamente democrática y no hace juicios de valor”. En TikTok, “la mentalidad supera a las generaciones” y los valores se comparten, afirmó Mariani al portal amdia.org.ar. Algo que se comprobó hace poco con otro viral. “Destacan tres en particular: comunidad, subculturas y conocimiento”, asegura la italiana radicada en Londres. 

TikTok tiene la particularidad de disolver la noción de autoridad, tan presente en otras redes sociales. La red china parece encuadrarse dentro de una filosofía oriental más abarcadora, donde el centro no es el individuo, sino que éste forma parte de un tejido más amplio. Este matiz corre el centro de atención del individuo y su perspectiva (reflejada en el diseño de las otras redes en la autoridad que dan los perfiles verificados y la cantidad de seguidores) al de la comunidad que se forma en torno a un tema de interés. Y que premia la austeridad, la creatividad y el histrionismo, como el de la profesora de inglés @englishmakesnosense.  

Esto se refleja en otras características de la red, como la posibilidad de ver videos sin registrar un perfil propio, o de la ausencia de un muro o feed. El ingreso ni siquiera requiere definirse a uno mismo, solo pide explicitar cuáles son los temas que te gustaría explorar y el algoritmo hará el resto. Si bien van rotando constantemente, los temas más populares de la red en Argentina suelen ser moda, humor y vida gamer. También son masivos los hashtags para las comunidades interesadas en la gastronomía, el fitness y el deporte y la educación. Aunque enumeraciones como ésta son solo ilustrativas: la dinámica es veloz, y el poderío de TikTok yace en la posibilidad de integrarse a una comunidad de interés y profundizar al máximo en ella, o solo bucearla por un día.

De hecho, TikTok ha registrado que muchos usuarios tienen más de una cuenta, y que reparten en ella sus intereses y facetas. Mediante sus desafíos sobre el aspecto físico, los disfraces y coreografías, pero también en los intereses políticos, literarios y del universo gaming, la red social está mostrando que entre los miembros de la Generación Z (nacidos en los últimos años de los noventa e inicios de los 2000) la idea de identidad es más fluida que entre sus mayores. En TikTok la diversión pasa por adquirir nuevas apariencias, habilidades y conocimientos día a día, hora a hora, importando menos el tallado de una personalidad unívoca y estable. Por paradójico que suene, así es como TikTok se acerca más a la multifacética vida real.

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