Europa sin utopías

Francia gira a la derecha, lejos de la imaginación al poder

Lejos de los ideales que contribuyeron y enmarcaron la rebelión de Mayo del '68, la política francesa vira cada vez más hacia los ultraconservadores. Desafiando los sondeos, la izquierda se unifica y tratará de sorprender en las próximas legislativas del mes de junio. Por Marcelo Taborda

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Marcelo Taborda Marcelo Taborda 26-05-2022

En Francia, ya casi nadie sugiere que sean realistas y pidan lo imposible desde las paredes de alguna calle serpenteante del Barrio Latino. Tampoco reluce el “prohibido prohibir” junto a los muros de La Sorbona. De “la imaginación al poder”, que algunos pretendieron hace cinco años parangonar marketineramente con el triunfo de La Republique En Marche!, la ignota fuerza política con la que el joven Emmanuel Macron llegó al Palacio del Elíseo, solamente queda lo último: el poder.

Los graffitis que se hicieron inmortales en los agitados y efervescentes días de Mayo de 1968 ya hace rato que fueron borrados de las postales cotidianas de París, sacudidas por las manifestaciones de los Chalecos amarillos, el movimiento de protesta que surgió en 2018 en contra del alza de precio de los combustibles, la inequidad fiscal y la pérdida de poder adquisitivo.

Pasó más de medio siglo de aquellas protestas estudiantiles contra la sociedad de consumo, la guerra de Vietnam, el capitalismo, el imperialismo y otros cuantos “ismos”, y resulta difícil imaginar ríos de jóvenes insatisfechos avanzar desde Nanterre hacia el corazón parisiense.

En la Banlieue (suburbios) de la capital y otras ciudades francesas que pueblan hijos y nietos de migrantes magrebíes y de otras excolonias africanas, las preferencias políticas no son patrimonio exclusivo de la izquierda. La última elección presidencial efectuada a dos vueltas en abril pasado mostró que el discurso de la candidata ultraderechista Marine Le Pen prendió y creció también en sectores obreros o socioeconómicamente menos favorecidos.

De la mano de Jean Luc Melénchon la izquierda se reorganiza y, después de mucho tiempo, se abroquela con la mira puesta en los comicios legislativos de los próximos 12 y 19 de junio. Sin embargo, el mapa político post-balotaje mostró en Francia un avance de la derecha y la ultraderecha, tal como ocurriera no hace mucho en España con Vox y en naciones de Europa del Este incorporadas a la UE, tras el colapso del campo socialista.

Extremismo en alza

En la segunda vuelta del 24 de abril pasado, la fuerza de Le Pen le dio a la ultraderecha gala su mejor resultado electoral, alcanzando algo más del 41,5% de los votos, frente al casi 58,5% obtenido por Macron.

La cosecha obtenida en las urnas fue celebrada más allá de las fronteras francesas por líderes ultranacionalistas y xenófobos de otros países. Tal fue el caso del italiano Matteo Salvini, quien saludó a Le Pen “por un resultado jamás visto”.

Cinco años atrás, en Francia se enfrentaron los mismos contendientes. El ahora presidente reelecto, había alcanzado el 66,1% de los sufragios en aquel balotaje, frente al 33,9 de la hija de Jean Marie Le Pen. La victoria de hace un mes, clara aunque mucho menos contundente, tuvo una abstención del 28,01%, la más elevada en medio siglo, otro condimento que no se puede desdeñar.

El mandatario que llegó al poder pregonando que no era “ni de izquierda ni de derecha” (y aún hoy lo mantiene), o que se autodefinía como “liberal-progresista”, imprimió a su primer quinquenio un tinte conservador y una agenda pro-empresaria, según los propios medios franceses plasmaron en el perfil preelectoral del candidato Macron.

En 2017, y con apenas 40 años, Macron se convertía en el presidente más joven de Francia en los últimos dos siglos. Hoy su carisma entre los más jóvenes y sus deseos de llenar el vacío de la excanciller alemana Angela Merkel en el liderazgo europeo han sido limados por el desgaste propio de la función.

En esa mengua de expectativas y crecimiento de la impaciencia contribuyeron más de dos años de pandemia de Covid-19, con sus daños colaterales en la economía, y el conflicto entre Rusia y Ucrania, donde el gobernante galo tuvo fallidos intentos de mediación o propuestas de paz.

Tiempos de revancha

La próxima compulsa electoral del mes de junio está fijada a dos vueltas para mediados de junio y estará en juego la composición de la Asamblea Nacional, donde En Marche! hoy detenta 267 de las 577 bancas. Para esa contienda habrá que prestar atención a la Nueva Unión Popular, Ecológica y Social (Nupes) en la que Melénchon ha logrado unir a su Francia Insumisa, con el viejo Partido Socialista, los ecologistas y el Partido Comunista, además de otros grupos menores de izquierda.

La apuesta de máxima de Nupes es reunir los votos y escaños suficientes como para reclamar para la nueva agrupación el puesto de primer ministro, pero los vaticinios de los sondeos no dan para tanto. Ello sin soslayar que Melénchon hizo una muy buena elección en la primera vuelta de abril y no quedó tan lejos del apoyo que logró Le Pen para entrar en el decisivo segundo turno.

La mentada unión de la izquierda francesa, de todos modos, está hoy muy lejos de eslóganes y programas como los que instaban hace más de medio siglo a que “tomemos el cielo por asalto”.

“Quizá la mayor victoria de la extrema derecha sea que logró instalar su agenda”, le dijo a Redacción Mayo desde Burdeos la periodista cordobesa Patricia Cravero, en un diálogo que también es parte de este informe. Se puede leer completo aquí.

Bajo presión

La crisis económica, la inflación y la inestabilidad globales derivadas primero de la pandemia y luego de la invasión a Ucrania ordenada por el presidente ruso, Vladimir Putin, han profundizado en algunos países el crecimiento de posiciones extremas, ultranacionalismos o neoconservadurismos.

Estos posicionamientos ganaron espacio y adeptos con discursos supuestamente anti-sistema y promesas de revisar derechos ampliados en los últimos lustros o décadas.

La caracterización cabe para Vox y su estrategia de denostar al gobierno del Partido Socialista Obrero Español (Psoe), sin renunciar a matrimonios de conveniencia con el Partido Popular, para convertirse en opción de poder.

También para supuestos “outsiders” que por años han sido parte de los esquemas de poder del establishment al que un día fustigan de manera ampulosa, a los fines de proclamar que son la encarnación del cambio. De esos personajes ya hubo muestras no solo en Europa, sino también en un gigante de Sudamérica como Brasil, o en la propia Argentina.

Sin la influencia y el simbolismo de aquellos fines de los '60 ni de los más lejanos y paradigmáticos de la Revolución, Francia sigue siendo un espejo en el que muchos desean mirarse. La imagen que refleja no siempre es la esperada.

Una crónica de France 24 de la época en que se cumplieron 50 años del Mayo del '68 acaso sirva como metáfora de virajes ideológicos. Hace cuatro años la casa Artcurial organizó una venta de 500 carteles en París. El de una chica que lanzaba un adoquín proclamando “La belleza está en la calle” alcanzó los 3.390 euros.En tiempos de urgencias y necesidad el dinero no respeta íconos y arrasa cualquier utopía:

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Redacción Mayo

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