Un autorretrato en dos respuestas

Mirada comprometida con lo social y asentada sobre proyectos colectivos

Definiciones del propio autor sobre los trabajos que más lo marcaron de modo personal y profesional en lo que va de este siglo ayudan a trazar el perfil de Nicolás Pousthomis. Por Marcelo Taborda

Del Libro Diciembre de Sub cooperativa de fotógrafos.
Del Libro Diciembre de Sub cooperativa de fotógrafos. Del Libro Diciembre de Sub cooperativa de fotógrafos.
Marcelo Taborda Marcelo Taborda 04-01-2023

Del Libro Diciembre de Sub Cooperativa de Fotógrafos.

-Si tuvieras que elegir cinco hechos o situaciones que te tocó reflejar en estos años, ¿cuáles serían los más significativos y por qué?

-Empecé en 2001 mi trabajo de fotógrafo profesional. Luego me convertí en narrador visual, que es como ya una categoría de fotógrafo documentalista. El 2001 fue mi bautismo de fuego. Entre el 20 de diciembre de 2001 y el 26 junio de 2002, hasta la muerte de Darío (Santillán) y Maxi (Kosteki) estuve mucho en la calle; fui a Zanón en Neuquén, estuve en muchos movimientos de desocupados, en el MTD del conurbano; lo viví muy de adentro y fue una experiencia muy movilizante y formadora para mí. En 2003 fui a cubrir la “Guerra del Gas” a Bolivia. Llegué justo para la renuncia de Gonzalo Sánchez de Lozada, el presidente que se escapó a Miami y dejó acéfalo el Poder Ejecutivo. Viajé a Cochabamba y me encontré con Evo Morales, que me llevó hasta El Chapare en su auto. Ahí cubrí la reunión de los cocaleros, la preparación del nuevo gobierno… Estuve cubriendo ese momento en El Alto. Fue muy particular porque la cosmovisión boliviana es muy importante de vivir, ya que enseña muchas cosas; es una manera distinta de concebir el mundo, de percibir el tiempo. Aprendí mucho y como fotógrafo también traje algunas fotos que creo que sirvieron…. Hubo un trabajo que se llamaba Bolivia al acecho y luego hicimos Bolivia desde el llano, que tengo muy presente todavía. En 2005, para la cooperativa Lavaca, estuve acompañando todo lo de Cromañón. Hice muchos retratos a los sobrevivientes, fue un reportaje que caló muy hondo en mí… Escuchar esos testimonios, las circunstancias de esa tragedia, de esa masacre… Poniéndole mucho corazón eso salió en un libro con muchos relatos que se llamó Generación Cromañón. Luego, en 2006, como cooperativa hicimos San Darío del Andén, la memoria viva de Darío Santillán, donde también le dimos mucho espacio al retrato, con trabajo de puesta en escena. Retratamos a Alberto, el padre de Darío; a Mabel, una compañera; al hermano, a los compañeros de esa época; Pablo Solana, Laura Vales, gente que mantenía viva la memoria de Darío en diferentes expresiones; la espiritualidad, el trabajo, el arte… Es algo muy preciado por mí, que no tenía que ver con el calor de la noticia sino con lo que permanecía después. Hubo un trabajo que hicimos en countries, en el conurbano de Buenos Aires, para hablar de la pobreza pero retratando a la gente que se aprovechaba de ella. Fue un desafío muy grande para mí mostrar ese proceso. Hicimos un trabajo en el Borda y digo hicimos porque en cooperativa son proyectos colectivos. En el Borda también hice trabajos individuales y fue muy importante para mí. Trabajamos con refugiados, acompañé a una familia de senegaleses en Quilmes. En 2015 hice un viaje de 40 días con Gustavo Santaolalla por el Qapaq Ñan, recorrido en los Andes como vestigio del Camino de los Incas. Me tocó ahí hacer paisajes, que era algo que no había hecho hasta ese momento y fue un gran reto que disfruté mucho. Hay un trabajo sobre alimentación que aún estoy procesando y en el que hice un ayuno de 11 días. Durante ese tiempo me fotografié con cámara analógica y acompañé ese ayuno de 11 días sin comer y tres días sin tomar líquido para poder retratar ese proceso y fue muy bonito; fuerte como vivencia… Lo último que hice fue un trabajo en Tucumán, que se llamó Masculum Gymnasium, donde acompañé durante cinco días un campamento de una escuela solo de varones que pasan 10 días aislados del mundo, en el monte, sin presencia de adultos. Fue muy importante para hablar de todo lo que produjo el feminismo, toda esa deconstrucción durante este cuestionamiento que nos hacemos los varones a partir de ese momento y esa experiencia es algo que también me marcó mucho.

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Del Libro Diciembre de Sub Cooperativa de Fotógrafos.

-¿Cuál es la dimensión que tienen para tus trabajos y su difusión experiencias como La Sub o libros como “Diciembre”? 

-Básicamente toda mi carrera está vinculada a ese colectivo, a esa cooperativa, la Sub, así que tiene las dimensiones completas. Aprendí casi todo a través de esa experiencia y pudimos aliar, de hecho me gusta hablar en primera persona del plural porque en realidad fue un proceso colectivo en el que pudimos poner en práctica todos nuestros valores o todo lo que tratábamos de expresar y de comunicar con nuestras fotos. Hay una dimensión ideológica y política importante en el trabajo colectivo. Creo que cuando se produce la sinergia, las fuerzas individuales se juntan y se fortalece ese espíritu colectivo se logran resultados muy potentes y eso es algo que a mí me sucedió y de lo cual voy a estar siempre muy agradecido. El libro Diciembre, si uno se fija, no tiene el autor de las fotos. Si bien allí son todas fotos mías, no aparece mi nombre porque justamente nosotres empezamos a considerar todas las partes del trabajo como importantes y la edición, el diseño, todos los pasos y las etapas del libro tienen que ver con una propuesta artística discursiva. Entonces es importante mantenerlo y ser coherente con lo que uno propone. La cooperativa Sub es como un gran formador y en algún punto mi gran escuela, es uno de los pilares de mis proyectos…

 

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Del Libro Diciembre de Sub Cooperativa de Fotógrafos.

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Redacción Mayo

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