DIÁLOGOS

“El trabajo por mayor equidad no ha terminado, pero se ha avanzado mucho”

Desde el Observatorio de la Música Argentina del INAMU, Celsa Mel Gowland reflexiona sobre las conclusiones a las que llegó el tercer informe sobre el impacto de la ley de cupo de mujeres en eventos musicales. Por Luciano Lahiteau

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celsa mel gowland-dialogos Redaccion mayo
Luciano Lahiteau Luciano Lahiteau 06-01-2023

Foto: Mariano Nieva.

Después de que otras colegas lo hicieran en distintos foros y escenarios, en enero de 2018 la pianista y compositora mendocina Elbi Olalla propuso la idea de un cupo de artistas mujeres para los eventos en vivo. Poco tiempo más tarde, el cuestionamiento público a la ausencia de mujeres en los grandes festivales del país se hizo evidente y mensurable: ese mismo año 2018 se generaron estadísticas que mostraban una nítida y profunda desigualdad. 

De cara a la elaboración de un proyecto de ley, la cantante y entrenadora vocal Celsa Mel Gowland y la comunicadora Alcira Garido realizaron un relevamiento de los 47 principales festivales de música de Argentina para evaluar la dimensión cuantitativa de la brecha. Esa información, que se volvió central para argumentar en favor del cupo propuesto por Olalla, y que encontraría cauce en la Ley 27.539, sirve de base comparativa para el Tercer Informe del Observatorio de la Música Argentina sobre el Impacto de la Ley de Cupo en Eventos Musicales.

En esta entrevista, Celsa Mel Gowland repasa las principales aristas del estudio, que refleja un primer pantallazo del accionar de los preceptos de la ley en un marco de relativa normalidad, luego de dos años de restricciones por la pandemia, y que realizó junto a Nélida Saporiti y Mercedes Liska.

-¿Cuáles fueron tus primeras impresiones al conocer los datos que arroja este informe?

-Lo que más me sorprendió es el enorme cambio en el ámbito del rock, que había sido el rubro más justamente cuestionado por la escasísima presencia de mujeres en sus escenarios durante las discusiones de 2017-2018. En aquel momento tenían menos de 10% y el festival “más importante” ¡menos de 5%! Para los festivales analizados de rock y pop actuales la presencia se cuadruplicó, alcanzando el 39%. El folclore y los festivales de música popular duplicaron la programación de artistas femeninas y diversas alcanzando el 30%. Y el tango y el jazz sobre cumplen ampliamente, con un 46% para esos festivales analizados. 

Siempre remarco que estos cambios son notables en este grupo específico de festivales relevados, que son los que mayores oportunidades de trabajo ofrecen por lo extenso de sus grillas. Por supuesto que en localidades más profundas de las provincias los cambios serán más lentos. La conquista de nuevos derechos siempre es lenta. Tarda en llegar y al final… hay recompensa, como decía Gustavo Cerati, para quienes no bajamos los brazos en la búsqueda de la equidad en los derechos de expresión y laborales.  

-¿Qué efectos concomitantes y saludables arrojó la aplicación de la ley?

-Como explicábamos con las compañeras de la mesa de trabajo #PorMásMúsicasMujeresEnVivo,  estar arriba de un escenario no es la única manera de ejercer el oficio o la profesión. Hay también compositoras, arregladoras, productoras artísticas, docentes, musicólogas, músicas investigadoras, etc. Las desigualdades se observaban en todos los estamentos de la actividad musical y los efectos colaterales saludables (me encanta usar esa palabra) se ven también en esas áreas; a partir de la lucha y el logro de la ley, las músicas, como mujeres y diversidades, pasamos de reclamos generales a pensarnos desde lo sectorial. 

Dentro de otras ramas de la actividad musical las mujeres se han organizado para capacitarse y atender a sus problemáticas particulares. Tal es el caso de las sonidistas, iluminadoras, ingenieras de grabación, asistentes de escenarios, entre otras. Están la comisión de género dentro del SATE (técnicas escénicas) y la creación de la Red Multisonora (ingenieras y técnicas de grabación), por ejemplo. Los cambios no han sido solo cuantitativos sino también simbólicos. El más importante, a mi modo de ver, es el cambio en la escucha de las producciones musicales de músicas mujeres, lo que ha llevado, por darte solo un ejemplo, a que sus proyectos musicales han sido beneficiados por el INAMU en un 35 % en las últimas convocatorias, cuando la magnitud en la que se presentan para obtenerlos es del 24%. Los destinos de los beneficios de INAMU son decididos por Consejos Regionales de personas músicas en asociaciones civiles, lo cual marca claramente que la escucha está siendo cada vez más atenta.

Asimismo, durante el análisis de las grillas de los festivales, se observó una tendencia a incorporar más mujeres instrumentistas en la conformación de agrupaciones musicales nuevas (no sólo en el rol homogéneo de vocalistas), sobre todo en las franjas de menor edad. Ese es un cambio muy importante.

-Se observan amplias diferencias geográficas en la aplicación. Hay regiones donde el crecimiento es mucho más lento que en otras (el NEA en comparación a la región metropolitana o Centro, por ejemplo). ¿A qué lo atribuyen?

-Esa disparidad es multicausal. Hay provincias en las que la información sobre la normativa de la ley, es decir sobre “cómo se aplica” tardó más en llegar a los organizadores y/o productores de espectáculos. No nos olvidemos que arrancamos la pandemia a solo un mes de implementada la ley. El día del cierre del aeropuerto de Tierra del Fuego, el entonces presidente de INAMU Diego Boris y yo estábamos saliendo para dar una charla sobre la implementación de la ley allí. Ya habíamos podido ir a dos provincias de NOA. Esas charlas presenciales se reanudaron para el resto de las provincias cuando las condiciones lo permitieron.

Hay provincias cuyas asociaciones de personas músicas y sus agrupaciones de músicas mujeres y diversidades hacen un trabajo de difusión y concientización muy potente e importante, eso influye también. Y por supuesto las resistencias más o menos arraigadas en los distintos territorios culturales de nuestro país retrasan, a veces, el cambio. 

-A contrapelo de lo que alguien pudiera haber pensado, géneros tradicionales como el folklore y el tango se adaptaron más rápidamente a los términos de la ley que el rock, por ejemplo. ¿Las sorprendió este aspecto?

-Al contrario: la mayor y más rápida adaptación sucedió en el rock, que cuadruplicó sus números. También el folclore, que los duplicó (de 15% a 30%). El tango y el jazz ya partían de buenos porcentajes de participación en 2018 y alcanzaron el tan auspicioso 46% en la actualidad. Lo que sí resultaba muy paradójico era que el rock contracultural y “rebelde” en su nacimiento, 40 años después, aún no podía desprenderse del lastre de machismo inicial que jamás debió haber tenido.

-Mencionan los lógicos inconvenientes en la aplicación de una nueva normativa ¿En qué errores suelen incurrir quienes diseñan las grillas y buscan cumplir con la ley?

-Al principio solían contar la totalidad de personas músicas sobre el escenario en lugar de la cantidad de artistas solistas y/o agrupaciones musicales y de allí calcular el 30%. Eso ha ido mejorado no solo con explicaciones claras y constantes por parte del INAMU, sino con la herramienta de una calculadora automática que les hace el cálculo cuando los organizadores llenan la declaración jurada por la cual se les otorgará el sello de cupo cumplido.  

-¿Qué sanciones o apercibimientos reciben quienes no la cumplen?

-La ley es muy clara al respecto y pueden ser multados con hasta el 6% de la recaudación bruta o de los conceptos que hacen a los costos en el caso de eventos sin costo de entradas. En la página de INAMU se publica el informe anual con las denuncias, sumarios y declaraciones juradas presentadas. 

-Cuando se debatía la ley, algunos gestores (como, por ejemplo, José Palazzo, director de Cosquín Rock) creían que la ley sería de imposible aplicación porque no había suficientes mujeres con el talento y la convocatoria necesarios para ingresar en la grilla de un festival. Estos primeros números parecen desmentir esa tesis. ¿Qué aprendizajes trajo aparejada la ley, más allá de su aplicación formal?

-Las expresiones de Palazzo fueron muy positivas, aunque sin quererlo, para el avance del proyecto de ley, ya que pudimos responderle con una grilla de 100 artistas de rock en condiciones de profesionalismo y convocatoria para ser convocadas a su festival. Él mismo reconoció públicamente, con cierta nobleza, que se había equivocado. Y hoy el Cosquín Rock cumple el cupo. El mayor aprendizaje para los y las productoras de eventos es que no estaban tratando bien a las mujeres dentro de la actividad musical. Como diría Maradona: se les estaba escapando la tortuga.

-Se menciona en el informe el crecimiento de la difusión de música de mujeres en la radio. ¿Se pensó o se piensa alguna normativa similar para ese medio?

-Sería muy positivo a futuro proponer una modificación al artículo 65 de la ley de medios y que dentro de la música nacional y nacional independiente se contemplara un cupo, pero presiento sinceramente que no será necesario. La potencia de la obra y producciones musicales de las mujeres es enorme.  

-¿Les preocupa que el cumplimiento de la ley se haga con espacios marginales de la grilla o con artistas mujeres que se repitan?

-Por supuesto que esas son cosas que sabíamos que iban a suceder. Y que deben mejorar. El trabajo para lograr mayor equidad no ha terminado, pero se ha avanzado mucho. Nunca se había avanzado tanto sobre lo privado, ya que este tipo de leyes alcanzaban sólo a lo público.   

-¿Qué desafíos y objetivos plantea este informe al Inamu como órgano de aplicación de la ley y como promotor de iniciativas de apoyo y formación a la comunidad musical?

-Generar datos ciertos como los del Segundo Informe del Observatorio de la Música de INAMU, donde se ven claramente las dificultades, demandas y prioridades de músicos, músicas y músiques de Argentina en sus distintas franjas de edad y etapas de las trayectorias musicales le permiten al INAMU pensar y llevar a cabo nuevas y mejores políticas públicas para el sector. Pero los datos de este Tercer Informe también nos muestra a las propias mujeres músicas que no es cierto que todo sigue igual. Si bien sabemos que la falta de espacios en escenarios no es  la única ni la principal dificultad o tarea que enfrentan las músicas mujeres y diversidades (también lo son la falta de sostén económico en el proceso de maternar, la defensa de los derechos intelectuales, la lucha contra el destrato en el ámbito profesional, entre otras), resultaba imprescindible observar y dar cuenta de cuánto se avanzó en estos últimos tiempos y así continuar la búsqueda de estrategias que enriquezcan nuestra música estética y humanamente.

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Redacción Mayo

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