COVID, GRIETA Y ELECCIONES

Más trabajo para los periodistas de “Chequeado”

Surgido en 2010, el sitio se hizo fuerte con la verificación del discurso público. Para Matías Di Santi, jefe de Medios del portal, la desinformación está mutando todo el tiempo y se necesitarán cada vez mejores herramientas para desmentirla. Por Cristina Aizpeolea
lunes, 7 de junio de 2021 · 07:00

Mejorar la calidad de la información que circula para fortalecer el sistema democrático, verificar el discurso público, destronar una noticia falsa, subirle el costo a la mentira. Con ese objetivo nació en 2010 Chequeado, el portal de periodismo factchecking (verificación de hechos) que busca esclarecer qué hay de cierto en lo que se dice, se lee y se repite. Ya son un clásico sus Verdadero-Falso, el Explicador, los chequeos en vivo y otros antídotos contra la infodemia. De cara a un año electoral que se insinúa de mucho trabajo, Matías Di Santi, jefe de Medios de Chequeado, habló con REDACCIÓN MAYO. 

-Vamos de lo global a lo particular. Desde la comunidad internacional de medios que integra "Chequeado", ¿cómo se ve la realidad informativa de Argentina? 

-Para la Red internacional de Fact-checking (IFCN, sus siglas en inglés) la realidad informativa que atraviesa Argentina es similar a la de otros países de Latinoamérica como Brasil, o México, donde la polarización en las líneas editoriales y también en los públicos muchas veces genera desinformaciones en ambos lados de la grieta. En ese marco, la IFCN destaca la importancia de un medio de comunicación que chequee a todos los sectores políticos, que sea apartidario y desmienta desinformaciones que circulan no sólo en las redes sociales, sino también las generadas por medios de comunicación. 

-¿En lo práctico, cómo abordan "la grieta" para garantizar la imparcialidad y la equidad en la selección de verificaciones? 

-En el día a día nosotros llevamos adelante un monitoreo de las notas que más están circulando en los medios y en Facebook, Twitter, Instagram y What´sApp, utilizando herramientas como CrowdTangle o Vasumo. Lo volcamos en un administrador de contenidos para ver si estamos siendo neutrales en la selección y, sobre todo, equilibrados políticamente y sectorialmente, porque no nos interesa chequear sólo a políticos sino también a empresarios, sindicalistas, dirigentes, medios. Además tenemos un Bot, que se llama Chequeabot, que es otro tentáculo más de este pulpo que es Chequeado, y hace un barrido de lo que publican los medios en Argentina y nos va tirando frases verificables, también de las provincias. Las técnicas para abordar la cuestión de la grieta tienen que ver con eso. Más que imparcialidad, nosotros hablamos de neutralidad.

-¿Qué características particulares toman las “Fake News” en Argentina?

 -No encuentro alguna condición particular. En general, por ejemplo si analizamos Covid, lo que vemos es que muchas desinformaciones que se viralizan de una cierta manera en un país se replican acá con características propias. En el último tiempo hemos detectado también muchas desinformaciones que tienen como objetivo a mujeres políticas, del oficialismo y la oposición, los llamados “discursos de odio”, pero no es algo particular de la Argentina. También lo he visto en otros países. Sí apuntaría que últimamente las desinformaciones de Argentina han salido del plano de lo digital para pasar al mundo de lo real.  Y si tuviera que decirte algo más sobre que vimos en este tiempo de pandemia, es que crecieron muchísimo en el ranking las desinformaciones a través de What'sApp.

 

-¿Cuáles son los temas que más trabajo le dan a “Chequeado”? ¿Qué actitud toma el funcionario, o la fuente, cuando llaman para una verificación?

-Los chequeos a líderes son los que más trabajo dan porque, siempre digo, la verificación a un líder es una pelea de argumentos periodísticos. En definitiva, estamos chequeando algo que se dijo en el debate público y tenemos que hacerlo con seriedad, dándole el derecho a la persona a contestar en qué se basó para afirmar eso que dijo. Aplicamos un método de ocho pasos que siempre incluye consultar a la fuente original, la que muchas veces tiene una respuesta muy positiva, enviando la información en la que basó sus dichos, y en otros casos no contesta. 

-¿Siempre fue así?

-En 2010 no nos contestaban. A veces ni respondían nuestros llamados. A partir de 2013-2014, cuando fuimos creciendo y empezamos a hacer los chequeos en vivo de los discursos de apertura de sesiones a Cristina Fernández y después a Mauricio Macri, ya nos contestaban muchísimo más. La realidad es que Chequeado se ha posicionado en los últimos años como un medio de comunicación que verifica al gobierno, a la oposición, a los empresarios, a sindicalistas, y eso hace que muchos respondan.

-¿Cómo evolucionó la participación de la comunidad?

-Muchísimo. El 50% de los contenidos que publicamos proviene de pedidos que llegan por las  redes sociales y el mail de contacto. Además tenemos una plataforma que se llama Chequeo Colectivo donde los lectores nos pueden mandar temas para verificar, y otra colaborativa donde pueden subir bases de datos. Los seguidores en Twitter son más de 300 mil.

-¿Y quién verifica a “Chequeado”? 

-La respuesta es: todos. Todos pueden chequear a Chequeado, no hay ningún problema. De hecho, nuestro método de verificación incluye actualizaciones, correcciones y es público en la página web. Nos tomamos 48 horas en caso de que tengamos que corregir algún contenido. Cuando lo actualizamos se lo informamos a los lectores. Cuando corregimos, lo mismo. El contrato de lectura que planteó Chequeado en octubre de 2010 decía: No me creas a mí por quien soy, si no por los contenidos que te abro en la nota: bases de datos, fuentes abiertas, gráficos abiertos. También le pedimos un estudio a Martin Becerra y Santiago Marino, que son dos especialistas en comunicación, que justamente titularon “Quién chequea a Chequeado” donde analizaron la metodología, el trabajo como organización y contaron la vocación de transparencia.

-¿Qué imaginan en el futuro cercano, más desinformación, más autorregulación, más pensamiento crítico?

-Es una opinión personal, imagino más desinformación. La desinformación está mutando todo el tiempo y lo seguirá haciendo. Y el trabajo de los factcheckers será seguir mejorando su trabajo periodístico y su formación en herramientas que permitan verificar datos, hechos y afirmaciones del debate público para poder desmentirlas. También me imagino que la academia tiene que seguir nutriendo de herramientas al periodismo de factchecking para que nuestro trabajo sea más efectivo. Chequeado tiene un área donde estamos produciendo investigaciones para mejorar nuestro trabajo y el de los demás. Hoy por hoy, una desinformación muchas veces llega más lejos que la desmentida. Tenemos que ser muy sólidos para poder combatirlas.

Epigrafe 

El jefe de Medios de “Chequeado”, Matías Di Santi, indicó que el 50% de los contenidos que publican proviene de pedidos de la comunidad.

 

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