Entrevista

“Hay que repensar el destino de las riquezas argentinas que se van por el Paraná”

Para el legislador, este año de gestión estatal de la hidrovía debería servir para empezar a diseñar una marina mercante propia. Dijo que en 2020, de las 5 aduanas y los 38 puertos de Santa Fe salieron exportaciones por 22 mil millones de dólares, y a la provincia no le quedó un peso
lunes, 12 de julio de 2021 · 07:00

Periodista de investigación, autor de numerosos libros donde denunció el narcotráfico, las mafias y la creciente pobreza en su provincia, el legislador santafesino Carlos del Frade, del Frente Social y Popular, fue siempre una voz crítica del manejo de hidrovía, que en 25 años vio pasar gobiernos de todos los signos políticos. En diálogo con REDACCIÓN MAYO, consideró que el fin de la concesión privada abre la posibilidad de avanzar en la recuperación de las riquezas de la Argentina con un control inteligente y transparente por parte del Estado.

 

-Se cumplieron 25 años de concesión de la hidrovía, ¿qué significaron para el país? 

-La concesión del servicio de dragado, balizamiento y peaje del río Paraná al consorcio Hidrovía SA, compuesto por la dragadora belga Jan de Nul y la empresa Emepal, significó privatizar todo lo que tiene que ver con la circulación de las riquezas fundamentales que tiene la Argentina y no saber con exactitud cuántas son las exportaciones que se producen en Argentina, porque en medio de esa privatización quedó en un cono de oscuridad lo que realmente sale y entra por el río. Es la principal arteria que alimenta el corazón de la economía de la Argentina, 75% de las exportaciones salen por allí. Por eso, repensar qué es lo que se puede hacer con las riquezas que se van por el Paraná es fundamental para el futuro. Pensar la Argentina desde afuera fue lo que nos impusieron. Ahora, nuestra necesidad es pensar la Argentina desde adentro porque además tenemos la obligación moral de hacerlo. Tenemos 19 millones de personas por debajo de la línea de la pobreza.

 

-¿Y puntualmente para las provincias ribereñas?

-Para la provincia de Santa Fe significó la concentración de riquezas en pocas manos y una fenomenal desigualdad. El ejemplo más claro ocurrió en 2020 cuando de las 5 aduanas y los 38 puertos de Santa Fe salieron exportaciones por 22 mil millones de dólares. Y aquí no quedó un peso (una reforma constitucional prohíbe a las provincias cobrar Ingresos Brutos a las exportadoras),  pero nos quedaron 506 mil personas empobrecidas en el Gran Rosario y 212 mil personas empobrecidas en el Gran Santa Fe. Un pésimo negocio. Y la subordinación de la matriz productiva y económica de la provincia de Santa Fe a las grandes empresas aceiteras y cerealeras.

 

-En 25 años han pasado gobiernos de todos los signos políticos. ¿Cómo pudo el contrabando, la evasión y el narcotráfico moverse tan cómodamente por la hidrovía?

-La privatización de las empresas públicas a partir del “menemato” generó también la desarticulación del Estado como control inteligente, como control transparente, y dio nacimiento a un Estado bobo y cómplice con fuerzas de seguridad nacionales, como la Prefectura y otras, que miraban para otro lado mientras todo salía de puertos supuestamente privados donde estaban las grandes multinacionales y por donde entraba y salía cualquier cosa de Argentina. En causas federales nos hemos encontrado desde contrabando de armas al narcotráfico a gran escala. Y eso me parece que es directamente proporcional a la privatización del Estado y, desde 1998 en adelante, de los principales puertos de las provincias argentinas como son Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos, vinculados a la cuenca del Plata y el Paraná.

 

-¿Cuál es su opinión sobre la última decisión del Gobierno de darle a la Administración General de Puertos (AGP) la gestión comercial de la hidrovía mientras se trabaja en los futuros pliegos? 

-La medida de dar por un año de control y cobro de peajes a la AGP es una buena medida. Lo que no se entiende es por qué solamente un año. La Argentina hoy tiene mucha necesidad de tener dinero propio, porque –insisto- tenemos 19 millones de personas debajo de la línea de la pobreza. Pero aquí las cifras revelan también los límites de la política, porque el cobro de peajes en un año implica 300 millones de dólares y el negocio de la exportación, por lo menos la legal, la que se conoce, la que hacen por declaración jurada las multinacionales, es de 30 mil millones de dólares. ¿Por qué nos quedamos con la centésima parte de lo que producimos cuando existe tanta necesidad de recuperar parte de esa riqueza que se va por las barrancas del Paraná?

 

- Este plazo de un año, además de preparar la “licitación corta” para subcontratar los servicios de dragado y balizamiento, ¿para qué se debería usar? 

-Este año debería usarse para, con ese dinero que va a ingresar por el cobro de peajes, dinamizar la industria ferronaval y producir dragas, barcos, barcazas, para tratar de empezar a diseñar de nuevo la marina mercante en la Argentina: la empresa Línea Marítima Argentina. Hay que generar algo con ese dinero apuntando a la gran fuente de trabajo que es la industria ferronaval, que está directamente vinculada a la exportación. Y en forma paralela, seguir discutiendo el grueso del comercio exterior argentino, como lo hacen los distintos países del mundo que procuran que el negocio de las exportaciones le quede al Estado, que es la representación legal de sus propios pueblos.

 

-Usted se mostró partidario de una salida de economía mixta para la hidrovía. Desde su perspectiva, ¿qué le correspondería hacer al Estado y qué, a los privados? 

-Para mí el Estado tiene que tomar la decisión política de recuperar las riquezas argentinas en manos argentinas, generar un control inteligente y transparente, generar planificación de lo que entra y lo que sale por los puertos. También debería administrar con los números concretos, defender la biodiversidad, apostar a la industria ferronaval y producir trabajo, y salir de este estado de semicolonia donde somos dueños formales del país pero no de sus riquezas. Eso debería hacer el Estado nacional. Y los privados tendrían que ser sinceros, porque cuando denuncian la corrupción del Estado, hay que decir que los intereses de las grandes multinacionales que  manejan los puertos son corresponsables del narcotráfico y el contrabando de armas en estos veintipico de años de utilización de los puertos, y son cómplices de la subfacturación de exportaciones, la sobrefacturación de importaciones, el lavado de dinero o la fuga de capitales. Le pedimos a los privados, en primer lugar, que sean sinceros y muestren los números para hacer una sociedad en serio con el Estado que garantice un modelo de desarrollo donde el privado obtenga beneficio, pero funcione a favor de las grandes mayorías populares.

 

-Desde un sector del Kirchnerismo se pide la nacionalización. La oposición acusa que quiere la caja. ¿Podrá este tema tan estratégico quedar fuera de la grieta? 

-Debe salir de la cuestión de la grieta. Y por eso es necesario un gran acuerdo de verdad, propuestas de sinceridad y pensar el futuro con reglas claras, con números claros, para que todos los sectores se sientan involucrados y la sociedad civil sea protagonista de un control al Estado y a los privados, que democratice la democracia. 

 

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